5 claves para crear normas en casa

Claudia MolinaEducación, Familia, Niños y Adolescentes0 Comments

    Más allá de lo que comúnmente se cree, las normas y rutinas para los niños no son solo necesarias para mantener el orden, son fundamentales en la formación de la personalidad, así como para favorecer una autoestima positiva y confianza en sí mismo.
Un ambiente familiar en el cual estén establecidas normas, les brinda seguridad a sus miembros, muestra a los niños las conductas socialmente permitidas, y les ayuda a decidir entre el bien y el mal por sí mismos.Esto quiere decir, que tanto los hábitos como las normas consistentes, permiten que el niño pueda estructurar su yo con estabilidad, y repercutirán en la formación a futuro de un adulto que sabrá cómo organizarse para lograr sus metas, manejar sus emociones para tener un ambiente armonioso, tener herramientas en las relaciones.
    En otras palabras, las reglas son para cuidar y encauzar a nuestros hijos, (no para ganar una lucha por la autoridad en casa).

Entonces, ¿Qué debes tomar en cuenta para establecer las normas en casa?

1. Padres en sintonía
   Las normas deben ser consistentes sea el ambiente en el que se encuentren, los padres estén involucrados sentimentalmente o no, deben manejar las mismas normas para el niño.
    Lo ideal es que ambos padres, en común acuerdo, delimiten las reglas y rutinas de la familia, adaptadas a sus creencias y propio estilo de vida. Una vez exista el acuerdo, deben establecerse de forma clara. No esperen que la costumbre sea quien explique la norma. Hay que hablarlas y transmitirlas de forma directa.
    También es importante que estén en sintonía para hacerlas respetar, no se trata aquí de interpretar el – policía bueno y el policía malo -, ni mucho menos caer en “esto no, porque a mamá no le gusta”, la idea es poder expresar “esto no, porque son las normas de la casa”. Recuerden que ustedes son un equipo, sobre todo ante sus hijos.
    Cuando los padres no viven en el mismo techo, es importante que se intenten mantener las mismas normas en cada sitio. Esto genera en los niños más estabilidad y les muestra unos padres unidos en beneficio de sus cuidados.

2. Cómo son tus hijos
    Todas las normas deben crearse principalmente de acuerdo a la edad de los hijos. Obviamente no serán las mismas que apliques cuando tus niños estén en edad escolar que cuando sean adolescentes, lo ideal es que las rutinas y las reglas vayan evolucionando a medida que la propia familia lo haga, siendo flexible y adaptándose a los cambios.
    Generalmente incurrimos en el error de pensar que las normas deben ser rígidas, en realidad en una familia hay distintos papeles, y cada quien tiene funciones diferentes, por lo tanto, deben existir reglas generales de convivencia pero indudablemente serán ajustadas a cada miembro de la familia. Por ejemplo, existe una hora de llegada, para el hijo de 14 años se establece una hora en particular y para el hijo de 19 años puede existir otra distinta, sin embargo está definido que ambos deben cumplir con una hora especifica de llegada (que es la regla general).
    También pueden tomarse en cuenta otras características para establecer las normas (intereses, gustos, emociones, así como rasgos personales e intelectuales) Sin embargo es sumamente importante EVITAR la diferenciación para su cumplimiento, sobre todo cuando suponen valorizar a cada miembro, no caigamos en los clásicos: “El sí puede porque es chiquito”… o el peor: “él lo hace porque es varón”…
    Lo importante es que la norma de establezca claramente y no haya diferencia para cumplirla, aunque se ajuste a cada miembro.
3. Las actividades que deben incluirse
    Cuando los niños están en edad escolar es importante pautar horarios para realizar rutinas básicas (comida, baño, sueño, tareas y recreación) y planificar de acuerdo a aquellas extras (trabajo, deporte, otros). Estos horarios puede establecerlos en acuerdo incluso con el propio niño a medida que vaya creciendo.

Los hábitos más importantes a tomar en cuenta son:

– Hábitos de Alimentación (hora y condiciones para comer)
– Hábitos de Sueño (hora de y rutina para dormir)
– Hábitos de higiene (hora de bañarse, cortarse las uñas, cepillarse)
– Hábitos de TV y uso de videojuegos (distribuye solo entre 2 y 3 horas diarias para tales efectos, de acuerdo a la edad)
– Hábitos de Orden y responsabilidad (asigna tareas domésticas de orden y colaboración, tareas, practicas, entre otros)
   Al llegar a la adolescencia, estas rutinas cambian, primero porque los horarios escolares no son los mismos, y segundo porque se supone los chicos han tomado suficiente autonomía para planificar sus rutinas de higiene. No obstante, no por esto quiere decir que como padres debemos olvidarnos de recordarles, las pautas pueden existir aunque no sean tan programadas; es decir, no puede perderse la supervisión en las horas de recreación y las horas de obligación, sobre todo en estas últimas. Asi entonces, las normas deben seguir el mismo camino, en cuanto la comunicación, la colaboración en las tareas domésticas, el compartir en familia, entre otros.
4. La constancia y la realidad:
    Generalmente las normas fracasan por dos motivos: son pautados bajo estándares muy elevados o no se asocian a consecuencias si son incumplidas; en cualquiera de estos casos, las reglas aunque se digan claramente, pasan a ser infectivas.
    Es necesario entonces, pautar normas que sean realistas, es decir que estés seguro tus hijos puedan cumplir constantemente en el tiempo, por ello es importante considerar la edad y las capacidades individuales de cada niño. Decirle explícitamente que se espera de él y enseñarle la mejor vía para cumplirlas.
    Para asegurar su efectividad es fundamental asociarlas con consecuencias, para el caso del correcto cumplimiento, serán positivas; y cuando las normas son repetidamente ignoradas, entonces serán negativas. En ambos casos, las consecuencias deben también ser expresadas claramente, y aunque este tema en particular merece toda una nueva discusión, es esencial comprender que no es conveniente que estén asociadas a premios de comida y/o materiales, y que deben ser impuestas bajo conceptos reales (no nos quedemos con amenazas vacías)
5. Tu mejor herramienta
    No solo se trata de hacerlas cumplir como figura de autoridad, el ejemplo es el mejor motivador para que el niño copie de ti un modelo organizado.
“Mamá y papá, Dame normas
Sencillas, para que las pueda comprender fácilmente
Justas, para entender su por qué…
Estables, para que sepa siempre lo que debo hacer
Iguales para todos, para que no me sienta diferente
y por favor, cumple tú también las normas para que pueda confiar en ti.”

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