7 Preguntas y Respuestas que quizás no conocías sobre “El Bullying”.

Jose Daniel AguilarClínica, Educación0 Comments

 

Últimamente se ha hecho muy popular el termino Bullying o acoso escolar y, muchas veces, lo usamos sin detenernos a pensar: ¿que quiere decir? ¿como es realmente?.

Esta palabra tiene su origen en el vocablo ingles “Bull” que significa toro, y se adjudica a la representación de dicho bóvido las cualidades de fuerza y/o superioridad. “To bully” (torear) está asociado entonces con una acción de carácter agresivo de un intimidador (Bully), ya sea niño o adolescente, en individual o colectivo; y esta agresión está dirigida hacia un sujeto que es agredido (Bullied)1.

Esta acción suele ser permanente, amenazante y, en algunos casos, silenciosa, representando un hostigamiento que resulta intolerable, dada la sensación o interpretación de desigualdad desmedida entre las partes.

Para ampliar un poco nuestras ideas, acá te presentamos: 7 preguntas que quizás no conoces sobre el Bullying.

       1. ¿Todas las conductas de agresión en la escuela son Bullying?

No. Para que sea considerado Bullying, acoso u hostigamiento, las conductas agresivas deben ser persistentes en el tiempo y sistemáticas, a la vez que deben perseguir el objetivo de causar daño deliberadamente.

Esto quiere decir que, cuando se presenta una conducta agresiva de forma aislada en el tiempo, o también daño como consecuencia accidental, no debe considerarse Bullying.

El hostigamiento se repite de forma más o menos organizada, casi siempre mostrando un patrón de inicio o incitación, desenlace y consecuencia, de parte del agresor.

Por otro lado, estos actos se realizan de manera persistente o muy reiterativa, hacia una persona o grupo, por parte de otra persona o grupo que exhibe ideas, sensaciones y conductas que demuestran una supuesta superioridad y que buscan generar un daño real o realizar denigración, dañar la reputación o la imagen de agredido.

En resumen: Son reiteradas agresiones, con permanencia en el tiempo, donde hay una relación de poder asimétrica y que buscan causar algún tipo de daño sobre el otro; muchas veces el acosador goza mientras que el acosado es humillado y maltratado.

      2. ¿Hay varios tipos de Bullying?

Sí. El acoso escolar puede ser de varios tipos y englobar varias esferas2. Se puede encontrar:

  •  Acoso o agresión física. Empujones, patadas, agresiones con objetos, puñetazos. Tiende a presentarse con mayor frecuencia en educación primaria.
  • Agresiones verbales. Insultos, sobrenombre, menosprecio público, denigraciones, humillaciones, señalamiento y descredito por defectos reales o fantaseados.

Tiende a ser el tipo de agresión más frecuente en primaria y secundaria.

  • Acoso Psicológico. Señalamientos y descréditos, criticas de los ideales personales y menosprecio de logros y hazañas.

Este tipo de acoso tiene la particularidad de disminuir la autoestima y crear sensación de temor y menosprecio hacia sí mismo.

  • Acoso social. Busca aislar del resto del grupo, ignorando, desvinculando y separando al acosado de los sujetos o compañeros que podrían ayudar.
  • Agresiones físicas indirectas. Robar, romper, hurtar, etc.
  • Agresiones sexuales. Como las intimidaciones y las vejaciones
  • Daños patrimoniales. Donde se busca el detrimento de los bienes inmuebles y disminución de la calidad de vida del otro.

Todos estos tipos de daños o agresiones, toman un nuevo matiz cuando se evalúa su relación con un nuevo fenómeno como es el desarrollo de las nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC), que da paso a otra versión del hostigamiento, el llamado Cyber-Bullying.

3. ¿Puede el Bullying ocasionar consecuencias graves?

Sí. El acoso escolar produce perjuicios tanto en lo emocional como en el aprendizaje. Las consecuencias en los menores víctimas de bullying pueden ser: no desear asistir a la escuela, nerviosismo o depresión, disminución del rendimiento escolar, pueden presentar problemas de integración, puede sufrir lesiones o consecuencias más graves como fracturas, quemadura o incluso la muerte.

Randall2 añade que a menudo es el miedo al que está sujeta la víctima lo que causa el dolor e inhibe sus acciones y es el miedo el que se convierte en el abuso en sí, sin tener que llegar a una repetición de acciones; de esta forma, niños y jóvenes, pueden presentar miedo intenso a que se repitan las acciones y esto es más que suficiente para inhibir y causar dolor.

      4. ¿Los adultos se dan cuenta?

Muy pocas veces es así, incluso, suele pasar que el mismo hecho de declarar el acoso es tomado por la víctima como un evento vergonzoso, entonces tiende a ser ocultado lo que se está viviendo y el sufrimiento que acarrea.

También es bueno saber que casi siempre, el modo en que actúa el agresor es de manera rápida y en ausencia de adultos que los puedan retener o amonestar por un hecho que ellos “saben” que está mal.

      5. ¿El Bullying le pasa a pocas personas?

Uno de los estudios más completos sobre este tema fue el realizado por Oñate y Piñuel3 en 2006, dicho estudio es llamado “Violencia y acoso escolar en España”. Acá se evaluó con el Test AVE (Acoso y Violencia Escolar: TEA Ediciones, 2006)3 a 24.990 alumnos (entre 2do de primaria y primero de bachiller), con edades entre los 8 y 17 años.

En dicho estudio se reportó que el 44,30% de los alumnos refieren haber sido víctimas de comportamientos de violencia escolar por parte de sus compañeros en al menos una oportunidad. Esto significa que casi la mitad de la población ha estado expuesta a conductas de violencia o agresión por parte de algún compañero alguna vez en su vida.

          6. ¿Cuáles son las agresiones más comunes?

Los apodos o sobrenombres son los casos más frecuentes, con un 13,90%. Luego le sigue la indiferencia o exclusión con 10,30%, la humillación por los errores cometidos con un 9,20%  y humillación directa y descalificación con un 8,70%.

De acá se entiende que, los autores de la violencia suelen ser con mayor frecuencia un compañero(a) de clases (con un 26,68%). De toda la población de sujetos humillados, el 17,40% de los varones y el 15,20% de las mujeres, no saben por qué les son acosados.

Piñuel y Oñate además señalan que, los niños que acosan suelen ser: violentos, muy dominantes, agresivos, carecen del sentido de la norma, muestran desconfianza patológica y descubren que pueden obtener “éxito y poder humillando” a otros.

         7. ¿Los acosadores pueden mejorar cuando crecen?

Según las estimaciones de este estudio, se predice que cerca del 60 % de los acosadores en la niñez y adolescencia, podrán cometer un acto delictivo antes de los 24 años. Esto quiere decir que menos de la mitad de la población general tiende a mejorar su conducta y posiblemente abandona las conductas agresivas o de hostigamiento en el transcurso de su desarrollo y formación4.

Por otro lado, una alta tasa es reincidente, siendo esta cifra muy alta y posiblemente con atención y dirección adecuada se puede reducir a niveles más tolerables.

Esta investigación es una de tantas que podemos encontrar y nos muestra un panorama general sobre este fenómeno que genera tanto malestar.

En Resumen: De esto podemos decir que, hace falta seguir investigando, estudiando y comprendiendo como es este fenómeno, para poder ofrecer mejores herramientas a los profesores para tratar el tema, mejor manejo de los alumnos hostigadores y mayor recuperación a los alumnos agraviados.

De esta forma, debemos procurar ambientes educativos estimulantes, sanos y que funcionen como marcos adecuados para el desarrollo de todo el potencial posible por parte.

 

Referencias:                          

1. Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Espasa Calpe. Madrid, 2001.

2. Nicolás Guardiola, J.J. “Acoso escolar”. Asociación colegial de criminólogos. Región Murcia. Aranzadi. España 2011.

3. Oñate, A. y Piñuel, I. Informe Cisneros VII: “Violencia y acoso escolar en alumnos de Primaria, ESO y Bachiller”.Instituto de Innovación educativa y Desarrollo directivo. Madrid, 2005.

4. Barbosa Silva, Ana Beatriz (Médica brasileña, posgraduada en Psiquiatría) – Bullying “Mentes Perigosas nas Escolas” – Ediciones Fontanar – Página 25. 2010.

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