Actitudes que dañan la vida en pareja

Claudia MolinaClínica, Parejas, Reflexiones0 Comments

    El matrimonio y la vida en pareja tiene distintas aristas, a pesar de que existamos tantas en el planeta, y cada quien le añade sus elementos únicos, mantenemos dinámicas parecidas que han permitido definir ciertos aspectos como predictores de fracaso o éxito.
    De los tantos estudios que existen sobre esto, las investigaciones realizadas por John Gottman han recibido una notable consideración. Este extraordinario psicólogo estadounidense y su equipo, han podido determinar los elementos predictores del divorcio, definiéndolos en siete principios o señales que están presentes en las discusiones de una pareja. Precisamente al encontrar esta siete señales dentro de las discusiones (para lo cual solo basta presenciar unos pocos minutos) han podido determinar en el 96% de los casos que estas parejas terminan separándose.
    Parece casi una ofensa que intente resumir 40 años de su maravilloso trabajo en este post que al mismo tiempo intento no sea tan extenso, además que sus hallazgos no solo se centran en las parejas problemáticas, al contrario, se ha dedicado a estudiar matrimonios en su llamado “Laboratorio del amor” para enfocarse en los elementos que hacen a una pareja estable y feliz. Sus hallazgos le han permitido posicionarse en el tema de parejas, ha sido galardonado con distintos premios, es autor de 190 publicaciones académicas, asi como co-autor de 40 libros, fundó un instituto que lleva su nombre y ofrece entrenamiento terapéutico. Tanto asi, que está reconocido a nivel mundial como uno de los 10 terapistas de mayor influencia en el último cuarto de siglo. En resumidas cuentas, es alguien, que después de tantos años de estudiar a miles de parejas, ¡realmente sabe de lo que está hablando!
     En este caso, y precisamente para honrar su extraordinario trabajo, sólo citaré dos de sus principios (con intenciones de hablar de los demás en otra ocasión) para poder al menos ampliar y detenernos en los que para mí, resultan más interesantes.
    Según Gottman, existen cuatro actitudes expresadas en las discusiones de pareja predictores de separación, a las que ha apodado “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”, pues al mantenerse cabalgado con ellas de forma constante, se convierten en los principales destructores de la relación. Estas son:
1. Las críticas
Puedes estar inconforme con alguna conducta que manifiesta tu pareja, esto es normal y sumamente común cuando convives con alguien quien seguramente tiene hábitos distintos a los tuyos. Pero una cosa es la queja, que reclama directo sobre lo que hace (una acción que realiza tu pareja), y otra abismalmente diferente es la crítica, la cual ataca a la persona y no solamente a su conducta, es decir, traspasa la acción e incluye palabras negativas sobre la personalidad. Ejemplo:
Queja: “estoy molesta, no sacaste la basura y era tu turno”
Critica: “No sacaste la basura y era tu turno, eres desconsiderado, ¡nunca te importa cumplir tu parte!”
La queja es emocionalmente productiva, te permite expresar frustración, y comunicas a tu cónyuge tu disgusto al mismo tiempo que solicitas una reparación de la molestia. La crítica por el contrario destruye, pues estás juzgando el carácter y la intencionalidad, ya que incluye difamación y culpa.
     La existencia de esta actitud es bastante común, el problema es que cuando se hace demasiado frecuente, les abre camino a los demás jinetes aún más peligrosos.
2. El desprecio
     De la crítica constante se pasa en poco tiempo al desprecio, el cual para Gottman, es la peor de las cuatro actitudes, pues en lugar de favorecer la reconciliación, lo que hace es aumentar el conflicto.
   Todas las expresiones de desprecio envenenan la relación porque implican un desagrado (tipo disgusto o asco), tienden a minimizar a la pareja y con (intencionalidad o no) hacerla sentir moralmente inferior. Pueden acompañar a la crítica en distintas formas ya se en humor hostil, sarcasmo, escepticismo, burlas, o solo en gestos (los ojos en blanco, los resoplidos), entre otros.
   Es casi imposible resolver un problema cuando tu pareja está recibiendo el mensaje de que estás realmente desagradado con ella, y hay sentimientos de rechazo o menosprecio.
   Cuando vamos llenándonos de pensamientos negativos sobre nuestra pareja durante mucho tiempo, es más probable que lleguemos a expresarnos con desprecio, y estos pensamientos se acumulan cuando las diferencias no se resuelven. Probablemente una diferencia que no llega a buen término (no se resolvió) se convierte en critica global y esta finalmente en formas de desprecio.
3. La actitud defensiva
   Cuando aparecen las críticas y el

desagrado, es compresible que la pareja abrumada se quiera defender. Lamentablemente, es una actitud que no da resultado, pareciera que en su lugar, afianza el conflicto en la pareja, pues es una manera de no tomar responsabilidad en el asunto; o simplemente una forma de voltear la culpa hacia el otro sin aceptar mi propia parte:  “No soy yo, eres tú”, “no hice esto, porque tú no hiciste aquello”
    El esposo molesto, crítico y desagradado muy rara vez acepta la defensa de su pareja, pues esta por lo general intenta contra-atacar en los asuntos que si ha ganado anteriormente, sin aceptar la responsabilidad actual. Es un concurso de tira y encoje: me defiendo es atacándote; y mientras más te pones a la defensiva más te ataco.
    Las críticas, el desprecio y Ia actitud defensiva no siempre entran en este orden. Como refiere Gottman, funcionan como una carrera de relevos, pasándose de uno a otro continuamente, y logrando que no se resuelvan las diferencias.
4. La actitud evasiva
     El ultimo jinete, que llega cuando los demás ya se han instalado, ocurre cuando uno de los cónyuges, se distancia emocionalmente.
   Cuando las críticas, los desprecios y los ataques han producido suficiente negatividad, la pareja prefiere ignorar que afrontar la diferencia. Se desliga de la discusión, puede presenciarla pero no emite ninguna señal de participar en ella.
    Siendo más común en los hombres que en las mujeres, es una actitud que progresivamente acaba con la conexión emocional que debería existir en la relación, hasta tal punto de sentir indiferencia por el otro. Pueden permanecer juntas, por comodidad, temor o apego, pero no por amor.
– Reparación de daños –
    Cuando los cuatro jinetes toman residencia permanente, la relación tiene una alta probabilidad de fallar. Si aparecen esporádicamente (que en realidad no es de sorprender que lo hagan), lo importante es que al menos uno de los esposos intente “reparar el daño” y el otro lo reciba dispuesto a lo mismo.
    Esto es, lo que Gottman explica en otro de sus principios predictores, como la efectividad de los “intentos de desagravio”, definiéndolos como aquellos esfuerzos que realiza la pareja para minimizar la tensión durante una discusión y así evitar que alguno se sienta abrumado (y darle rienda suelta a los jinetes).
   En realidad, cuando las cuatro actitudes dominan en la comunicación del matrimonio, estos intentos generalmente son inefectivos, pues en medio de la negatividad, pasan sin siquiera ser percibidos. Según sus hallazgos, la presencia de los cuatro jinetes predice el divorcio con un 82% de los casos, y si a esto se le agrega el fracaso de los intentos de desagravio, el índice de aciertos alcanza un 90%.
   Al contrario, cuando las parejas logran “reparar los daños” de los jinetes, el matrimonio se predice como estable y feliz, pues los intentos son efectivos y mitigan la tensión emocional en la pareja.
    Un intento de reparar daños puede ser simple, y cada pareja tiene su propio estilo. Hay matrimonios que se hacen señas gestuales, otros sonríen, piden inmediatamente disculpas, o incluso con frases irritadas como “Hey, me estás gritando”. Cualquiera que sea (frase o gesto) servirá para detener el tono de la discusión, darse cuenta y bajar la tensión; pues en realidad el éxito del intento no tiene que ver con la genialidad de la frases, sino con el propio estado de la pareja, el investigador incluso lo relaciona a la base de amistad que exista y otros factores, pero ya ese aseguro será tema para otro día!
Analicemos las discusiones que mantenemos en pareja,
cuidemos el curso que estas toman,
no le demos entrada tan frecuente a los jinetes,
y si nos damos cuenta que alguno aparece (cuestión que no es de extrañar) procuremos inmediatamente reparar los daños…
si particularmente sientes que se han instalado por completo,
tal vez sea tiempo de buscar ayuda.
Referencias y Lecturas recomendadas:
Gottman: Siete reglas de oro para vivir en pareja

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