Amores Peligrosos – Tres datos sobre la dependencia emocional.

Jose Daniel AguilarDestacados, Parejas, Reflexiones0 Comments

Todas las personas, o casi todas, buscamos a lo largo de nuestras vidas, relaciones que resulten gratificantes y satisfactorias, tanto físicas, como intelectuales y emocionales; pero para algunas personas, esa búsqueda de relaciones y “amor” se puede volver algo “peligroso” al entrar en vínculos poco sanos, que nos van empujando poco a poco a los límites de la salud y la subordinación; estos son los caso de las relaciones de “dependencia”.

Es importante señalar que estas relaciones  de dependencia emocional, se pueden presentar en todos los ámbitos, tanto con una pareja, como con amistades, familiares, hermanos, vecinos, compañeros de trabajo, etc. Cuando se presentan en todas las áreas de nuestra vida, entonces estamos hablando de un trastorno de personalidad por dependencia; que tiene la característica de ser generalizado (todas las áreas, todo el tiempo) y tiene que ver con la forma en como: percibimos, interpretamos y respondemos con nuestra inteligencia y nuestras emociones a todo lo que nos pasa en nuestra vida; estamos hablando de un estilo estable de establecer vínculos con los otros.

Pero también, estas relaciones de dependencia se pueden presentar en un solo tipo de relación, como es el caso de la pareja, un familiar o un amigo, y es este el caso que nos ocupa en este artículo.

Estas relaciones presentan tres características son las que voy a tratar de presentar de forma resumida a continuación:

  1. Son inestables y destructivas.

En estas relaciones se presentan múltiples ataques y agresiones, físicas, verbales o psicológicas, con numerosas rupturas – reconciliaciones desde ambas partes y son relaciones que no promueven la seguridad y el bienestar del otro, sino el propio.

La persona que genera la dependencia tiende a idealizar a la otra persona y se somete de “forma voluntaria”, para obtener: amor, respeto y cuidados, de forma consciente o inconsciente, “este el beneficio propio”; pero esta idealización de la pareja trae como consecuencia que entra en detrimento la autoestima, la independencia, la propia seguridad, así como la salud física y mental. Estas personas colocan en la persona amada todas sus necesidades afectivas y esperan a que esta persona las satisfaga de forma completa y amplia, entonces tiende a aislarse de otras personas o vínculos que pueden ser sanos, gratificantes y que inviten al crecimiento.

Por otro lado, aunque puedan reconocer que esta relación “les hace daño”, se siente incapaz de dejarla (dependencia), haciendo intentos inútiles o fútiles para alejarse de esa persona y de nuevo volver al lazo de dependencia, esto da inicio al interminable ciclo de rupturas y reconciliaciones dentro de la pareja que va mellando la relaciones y acabando con la satisfacción que se debería encontrar en esta.

  1. El dependiente presentan miedo intenso a la soledad.

Estas personas pueden presentar pánico frente a la ruptura y puede desarrollar síntomas de ansiedad, depresión, incluso ideas obsesivas o síntomas de “abstinencia” cuando se ha dejado la relación. Todos estos síntomas se ocultan cuando el dependiente retoma la relación o la sustituye por otra nueva.

Según la teoría del apego, las personas que desarrollan relaciones muy dependientes, tienden a reactivar el tipo de vínculo ansioso-ambivalente, donde están presentes una gran inseguridad ante la relación pero a la vez una marcada ambivalencia y malestar ante la posible separación.

  1. Se anulan, se excluyen de otras relaciones y se colocan en un lugar inferior.

Estas personas renuncian a ser ellos mismos para agradar a su pareja y así evitar el abandono real o fantaseado. En algunas ocasiones, hasta pueden realizar actos con los que no están de acuerdo y que pueden ser poco satisfactorios, denigrantes y peligrosos, solo con la intención de evitar el abandono de la pareja.

La persona con dependencia generalmente necesita exclusividad por parte de la pareja y que él o ella, lo coloque en el centro de su vida así como el dependiente colocó en el centro de su propia vida a su pareja; esto último se conecta con el siguiente punto, generalmente los dependientes se colocan por debajo respecto a las prioridades en la relación; así las prioridades del otro siempre están por arriba de las suyas propias.

Acá es importante aclarar que también puede haber relaciones de dependencia emocional dominante, donde el dependiente es quien domina y menoscaba la salud emocional de la pareja sana.

Preguntarnos como van las relaciones que emprendemos siempre resulta nutritivo, es como al sembrar una planta, se debe cuidar, con tiempo y dedicación, pero esto también significa que evaluemos detenidamente ¿Cómo va creciendo? ¿Cómo nos sentimos en esa relación? ¿Resulta gratificante? ¿Estoy feliz y estoy creciendo en esta relación? ¿Los demás también pueden ver y sentir esto que yo estoy sintiendo?

Estas preguntas son muy importantes porque suelen ser el primer paso para darnos cuenta de algunas distorsiones cognitivas como el autoengaño y la negación consciente o inconsciente de los problemas en las relaciones. Haciendo estas preguntas podremos iniciar la salida de la relación de dependencia que resulta patológicamente satisfactoria, a una relación donde procuremos la independencia, seguridad personal, así como el amor y cuidados sanos hacia el otro y hacia mí mismo.

Esto es:

“Saber ganar sin perderse a uno mismo y saber perder ganándose a uno mismo”.

Johan Garriga.

REFERENCIAS:

  1. Castelló Blasco, J. Dependencia emocional: características y tratamiento. http://www.dependenciaemocional.org/
  2. S. Cuando amar demasiado es depender.
  3. Johan. El buen amor en la pareja.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *