Anorexia Nerviosa: Más allá del no comer.

Claudia MolinaClínica, Destacados, Educación0 Comments

Desde épocas antiguas, se conoce la descripción de la Anorexia Nerviosa como un trastorno de alimentación; en un primer momento se le asoció a sacrificios religiosos, conociéndose así los casos de Santa Catalina de Siena o Santa Liduina de Schiedam, quienes además de restringir seriamente sus alimentos, realizaban otras acciones autocastigantes como sacrifico a su Dios; ya para el año 1667, con la aparición de otros casos célebres, comienza a cambiar la percepción que se tenía del trastorno y en 1794, a través de los estudios de Sir William Gull, se le otorga el carácter psicológico con la clasificación de inanición histérica, considerándola finalmente como una enfermedad psicógena.

Tras décadas de investigación y discusión, fue aflorando una concepción clínica más holística, de manera que la enfermedad no solo se asociaba a la restricción de ingesta de alimentos sino, de forma paralela, con una serie de elementos conductuales que incluían aspectos psicológicos, emocionales y sociales.

Hoy día, de acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría, la Anorexia Nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria, caracterizado principalmente por el rechazo a mantener el peso corporal en los niveles mínimos normales, un miedo intenso a ganar peso, una alteración en la percepción de la silueta corporal, y además, es asociado a otros conflictos psicológicos incluyendo los trastornos depresivo u obsesivo-compulsivo.

Las personas afectadas, predominantemente mujeres, manifiestan un rechazo persistente de los alimentos, en un principio solo comienzan a excluir comidas, pero la mayoría terminan por llegar a una dieta excesivamente restringida e incluso recurren a otras conductas para perder peso como la utilización de purgas, bien sean vómitos inducidos, laxantes y/o diuréticos.

El miedo excesivo a ganar masa y peso corporal muchas veces no desaparece; aunque se baje de peso, de hecho, va aumentado a medida que el peso vaya disminuyendo; esto viene combinado a su vez, con la percepción errada de su imagen corporal. Algunos encuentran imposible verse delgados o simplemente no se satisfacen con alguna parte de su cuerpo. Se hace común actitudes como pesarse constantemente, medirse las partes de su cuerpo obsesivamente e inclusive mirarse en el espejo de modo insidioso.

Signos y síntomas físicos

La pérdida drástica de peso, la semi-inanición, las conductas de purgas y demás comportamientos asociados al trastorno, traen consigo una serie de alteraciones drásticas a los órganos de cuerpo, y pueden reflejarse en signos o síntomas físicos, aunque no siempre están presentes todos los signos, estos son algunos de ellos:

  • Dolor abdominal y estreñimiento
  • Amenorrea
  • Letargia e intolerancia al frío
  • Hipotensión, hipotermia y sequedad en la piel.
  • Lanugo (vellos finos en el tronco del cuerpo)
  • Bradicardia
  • Edemas periféricos, petequias en general en las extremidades
  • Color de piel amarillento
  • Falta de concentración o bajo rendimiento.
  • Hipertrofia de las glándulas parótidas u otras glándulas salivales
  • El tipo purgativo/compulsivo, pueden presentar erosiones dentales, cicatrices en el dorso de la mano por el contacto con los dientes autoinducirse el vómito.
  • En general, puede dar lugar a enfermedades como anemia normocítica normocroma, función renal alterada (asociada con deshidratación crónica e hipopotasemia), trastornos cardiovasculares (por disminución de la ingesta y absorción de calcio, secreción alterada de ciertas hormonas), conduciendo todo al riesgo de muerte.

Signos y síntomas psicológicos

En el sentido conductual y/o emocional, las personas con AN por lo general se vuelven incapaces de reconocer los riesgos que provoca su pérdida de peso y permanentemente fluctúan entre la hiperactividad y la letargia; además, puede ser frecuente la adicción a sustancias como el café o el cigarrillo y en algunos casos otras drogas.

Cuando se produce la semi-inanición, el carácter tiende a volverse irritable, depresivo, con retraimiento social, e incluso con pérdida en el deseo sexual. Es por ello que en muchas ocasiones el cuadro clínico presentado corresponde a los síntomas de una depresión mayor, y es recomendable reevaluar dichos síntomas una vez que la persona haya recuperado peso parcial o totalmente.

 

Se han presentado de manera similar casos con características del trastorno obsesivo- compulsivo, relacionado con la comida o el peso; estos temas se convierten en pensamientos recurrentes y obsesivos, causando conductas compulsivas asociadas a los alimentos (rituales, colección de objetos o rutinas de actividad física estrictas y excesivas para no ganar peso.

De forma general, el DSM-IV expone que los perfiles psicológicos de los sujetos anoréxicos comparten características comunes; por un lado, son individuos con un comportamiento impecable, en cuanto a su rendimiento intelectual en el ámbito escolar/laboral, así como en sus interacciones sociales, los pueden describir inclusive como respetuosos u obedientes; una vez instalada la enfermedad, empieza el cambio de este tipo de conductas, comienzan a mentir, a ser más retraídos socialmente, a tener menos intereses en las relaciones sentimentales, entre otros; por otra parte, poseen un sentido de perfección y control particular que quieren aplicar a sus vidas y sus propias emociones, e incluso de acuerdo a estas concepciones se autoevalúan y conforman su autoestima, de manera que, por ejemplo, el controlar la ingesta de los alimentos los hace sentirse con una fuerza de voluntad equivalente al sentimiento de satisfacción que buscan, por el contrario el descontrol en la comida, les produce desagrado y humillación en una tendencia patológica.

Finalmente, un factor cognitivo importante dentro del cuadro clínico, que no puede dejar de ser mencionado, es la distorsión ocurrida en la percepción de la imagen corporal en el paciente con AN.

Ante esto, la imagen corporal es la representación del propio cuerpo en la conciencia. La insatisfacción con esta imagen puede dar paso a los trastornos que afectan a la percepción del cuerpo, llamados trastornos dismórficos, y en la AN constituyen el punto central de la sintomatología como se ha mencionado con anterioridad. Esto se manifiesta conductualmente cuando la o el paciente, aún estando caquéctica(o), tiende a sobrevalorar sus dimensiones corporales.

Con relación a esta apreciación alterada, se encuentran dos aspectos importantes; explicados igualmente por Baile, el primero engloba las distorsiones en las cuales existen errores en la percepción de determinadas características corporales, es decir, se pueden limitar a zonas concretas, como muslos, abdomen, caderas, usualmente áreas corporales de dimensiones diferenciadas en los sexos (tendiendo a ser más voluminosas en el sexo femenino); el segundo, es que puede incluir una evaluación general distorsionada, dando lugar a reacciones de ansiedad, o a mitigarla, entendiendo al supuesto sobrepeso como desencadenante de una intensa angustia, y este “sobredimensionamiento” suaviza el miedo a la enfermedad y hasta a la muerte.

Mientras que la distorsión de la imagen corporal constituye una alteración de la percepción “externa” de la persona, también existen alteraciones de la percepción interna, conocida como alteración interoceptiva. En este sentido, la anoréxica actúa “como si” los estímulos relativos al hambre, la saciedad y demás sensaciones corpóreas no fuesen percibidas, o se hagan de modo anómalo; por ejemplo, no responden al frío, poseen una aparentemente inagotable resistencia a la fatiga y una ausencia de apetencias sexuales. A esto se le adiciona la dificultad para manejar e informar adecuadamente sobre sus estados físicos y emocionales, de forma que los procesos digestivos, desde la repleción gástrica hasta la evacuación, son objeto de atención para la anoréxica, con un punto de vista distorsionado, por citar un caso; pueden expresar sensaciones alteradas de saciedad, como hinchazón, náuseas, dolores, molestias inespecíficas y hasta ausencia de sensaciones gástricas.

En resumen, la Anorexia Nerviosa es un trastorno, a consecuencia del cual, la persona por experimentar insatisfacción con su propio cuerpo, estados afectivos negativos, deseos obsesivos de adelgazar, deterioro en la percepción de la imagen; sumado a una autoestima baja, una personalidad perfeccionista, y otros factores intervinientes; le lleva a la delimitación intensa de la comida, al uso en algunos casos de laxantes y diuréticos u otras conductas de purga, acompañado a la práctica de ejercicio físico excesivo, todo con el fin de bajar de peso; trayéndole alteraciones fisiológicas graves, bordeando o incluso traspasando los límites de la mortalidad, así como serias consecuencias emocionales y psicológicas

Ahora bien, lo importante es conocer, como describe Buckroyd (citado por Mendoza Chadid) que las personas afectadas: “esconden tras su deseo de delgadez… y el manejo del peso y la comida, conjurar angustias ocultas”. Es decir, que la esencia del trastorno no radica en los alimentos o el peso corporal, estos elementos son solo síntomas secundarios de una perturbación psicológica o emocional más profunda. Definitivamente, se le considera como un desorden funcional que abarca el plano psíquico y físico. Por lo tanto, debe ser abordado como un trastorno multifactorial, pues al final de cuentas, será la expresión de conflictos internos de mayor complejidad.

Referencias

  • Manual Diagnóstico Y Estadístico De Los Trastornos Mentales: DSM IV (2000). American Psychiatric Association
  • Baile Ayensa, J. (2002). Que es la imagen corporal. Trabajo de investigación no publicado. Centro Asociado de la UNED de Tudela.
  • Mendoza Chadid, P. (2001). Teorías sobre las causas de la Anorexia, Bulimia y otros trastornos de la alimentación (etiología)

 

Notas: Estos y otros aspectos pueden ser representados fielmente en la película de Netflix: To The Bones (personalmente recomendada)

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