Como tener una Mente Sana según la Ciencia.

Claudia MolinaClínica, Destacados, Educación0 Comments

Aunque nuestra genética juega un papel importante, muchos estudios dentro de la neurociencia, afirman que son nuestros hábitos los que en realidad determinan nuestra salud cerebral. Al final de cuentas, es nuestro estilo de vida lo que define el bienestar de nuestro cuerpo y los hábitos que fijemos en ella darán curso a nuestra salud mental.

Leyendo un poco sobre dichos estudios, fascinantes, novedosos pero también profundos para ser tocados todos en un mismo artículo, aquí les dejo un resumen de ciertos puntos en los que todos coinciden, creando así mi lista personal de 6 hábitos claves para favorecer nuestra salud cerebral. 

1. Tener una alimentación “neuro-friendly”

Cuidar de lo que comemos, es cuidar de lo que somos: aquí encaja perfectamente la frase “somos lo que comemos”. Escoger qué tipo de alimentos consumimos en el día puede determinar casi por completo nuestro nivel de energía, la resistencia a la fatiga física, el enfoque, la concentración mental e incluso nuestro estado de ánimo.

Componer nuestra dieta diaria de grasas saludables como el omega 3, de vitaminas, minerales y antioxidantes, resultará en el mayor beneficio para la salud de nuestro cerebro y de hecho intelectualmente, rendiremos mucho más.

Las frutas y vegetales, los pescados y los frutos secos deben formar parte fundamental de una buena dieta, mientras que los alimentos procesados (aquellos con grasas trans como la comida chatarra, la bollería y las harinas refinadas), así como la azúcar también refinada, son los que debemos consumir con mucha menos frecuencia.

Esto no significa tener que hacer cambios drásticos en nuestra alimentación, en realidad implica ser más conscientes de lo que comemos, aprender a escoger qué nos beneficia y los tipos de nutrientes consumidos y tomar algunas decisiones más saludables.

2. Limpiar los pensamientos automáticos negativos

Una gran parte de las teorías psicológicas afirman que nuestros pensamientos definen nuestra conducta e incluso lo que sentimos. Podemos programarnos a actuar de una manera en especifico por el tipo de pensamientos que solemos tener. Esas conversaciones internas que sirven para desalentarnos de todo tipo de motivación ponen en peligro nuestra propia salud mental, muchas veces se convierten en un ciclo repetitivo y muy peligroso pues la mayoría de las veces, no nos damos cuenta de su presencia.

La calidad de pensamientos que tengamos hará que decidamos ver las situaciones de una manera u otra, así como también intervendrán en el cómo nos enfrentamos a ellas.

Por fortuna, este tipo de pensamientos (automáticos porque no somos conscientes de su aparición y negativos porque son desalentadores) pueden cambiarse. El primer paso es darnos cuenta de su presencia.

Evaluar el tipo de conversación interna que tenemos diariamente es la clave, darnos cuenta de cuáles son esos pensamientos automáticos que creamos y poder decidir voluntariamente reemplazarlos por otros que tengan un efecto positivo. Esto requiere paciencia y entrenamiento, pero tendremos entonces un impacto positivo, no solo en nuestro estado de ánimo, sino también en nuestra salud mental.

3. Mover el cuerpo

Toda la salud corporal se beneficia del ejercicio físico, no solamente para mejorar la circulación y la prensión sanguínea, cuando movemos nuestro cuerpo segregamos hormonas y neurotransmisores que nos ayudan a tener sensaciones de placer, liberar las toxinas generadas por el estrés y combatir los estragos que nuestros hábitos generan en nuestras conexiones neuronales.

El ejercicio físico debe formar parte de nuestra rutina diaria, no hablemos aquí de cantidad de horas ni días de la semana, ni seleccionemos qué tipo de actividades debamos practicar, hablemos aquí por el contrario, de seleccionar una actividad física ajustada a nuestros gustos pero que nos permita tener un momento de regeneración muscular, corporal y finalmente cerebral.

Haciendo ejercicio físico con frecuencia, fortaleceremos nuestra resistencia al estrés diario, mejoraremos nuestro estado de animo e incluso, hay estudios que demuestran que las personas quienes hacen ejercicio por lo general tienen puntuaciones altas en tareas cognitivas que requieren concentración y memoria.

4. Organizar el ambiente donde vivimos

No solamente la ciencia sino muchas corrientes filosóficas coinciden en hablar del orden externo para fortalecer el orden interno. Vivir en un ambiente limpio y ordenado favorece la estructura sana de nuestra mente y por ende de nuestras emociones.

Distintas investigaciones muestran la importancia de un ambiente ordenando para que los trabajadores rindan más laboralmente, y así mismo pasa en nuestro hogar, dedicarle un tiempo a limpiar y organizar el ambiente donde vivimos ayuda a mejorar nuestro estado de ánimo y afianzar sentimientos de seguridad y tranquilidad.

5. Tener horas de descanso de calidad

Para nuestro cerebro, el momento más importante del día es cuando dormimos. En el descanso, nuestra mente se encarga de organizar toda la información que durante el día consumimos, nuestras conexiones se reparan y nuestras distintas zonas cerebrales hacen un trabajo de codificación.

Se trata de calidad y no de cantidad, es decir, no solamente dormir, sino dormir bien. Esto es vital para una buena salud cerebral, fortalece nuestras funciones cognitivas y afianza el aprendizaje, y al mismo tiempo nuestro cuerpo consigue el equilibrio hormonal que necesita para funcionar adecuadamente.

Tener un mal descanso afecta nuestra agilidad mental, nuestro estado de animo e incluso nuestra salud corporal

6. Estimular SIEMPRE el aprendizaje de cosas nuevas

Algunos años atrás creíamos que nuestro cerebro luego de desarrollarse, con el pasar de los años terminaba deteriorándose. Es decir que a medida que envejecíamos, nuestro cerebro también lo hacia y solo perdíamos facultades.

Propiedades como la neurogénesis y la neuroplasticidad, eran concebidas como funciones únicamente de las primeras edades de vida del ser humano; hoy la ciencia ha descubierto que somos capaces de generar nuevas neuronas (neurogénesis) y que además nuestro cerebro es capaz de adaptarse y regenerarse por nuestra experiencia (neuroplasticidad) dos propiedades que en lugar de deteriorar nuestra capacidad neuronal, por el contrario significa que podemos evolucionar y seguir aprendiendo de mejor manera durante toda nuestra vida.

Pero para ello, debemos alimentar nuestro cerebro adecuadamente y aquí hablamos de nutrientes claro, pero también de la estimulación a la cual estemos expuestos, es decir a la novedad.

Crear retos intelectuales es fundamental para la buena salud de nuestras funciones cognitivas, estar abierto a aprender nuevas habilidades es una de las mejores formas de estimular la memoria, la concentración y por supuesto prevenir enfermedades degenerativas.

Probablemente, este resumen se quede corto y escueto, pero creo que he logrado condensar al menos 6 hábitos que podemos tomar en cuenta y comenzar a incentivar en nuestra vida diaria, no solamente para el beneficio de nuestra salud neuronal sino también para mejorar nuestra calidad de vida.

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Jim Kiwk: https://www.youtube.com/watch?v=3tCWngax6WE

Antonio Damssio: https://www.youtube.com/watch?v=SIj3hOMaIIM

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