Conociendo al Miedo.

Vanessa González RicoSin Categoría1 Comment

Me gustaría empezar este artículo con la definición del miedo desde el punto de vista psicológico. Se puede decir que es un estado emocional y afectivo, necesario para la correcta adaptación del organismo al medio, que provoca angustia y ansiedad en la persona, ya que la persona puede sentir miedo sin que parezca existir un motivo claro.

El miedo puede manifestarse a través de diferentes sensaciones físicas que se evidencian en el cuerpo y a través de representaciones mentales que tienen que ver con nuestros propios pensamientos, imágenes, fantasías y percepciones. La manifestación de los miedos puede ser con intensidad baja o más alta. Todos los seres humanos, sin excepción, sentimos miedo. Es una emoción con la que nacemos y tiene su propia utilidad, en algunas circunstancias nos puede ayudar a protegernos del peligro y a ser prudentes. Sin embargo, en otras ocasiones los miedos pueden ser irracionales y limitar el potencial de las personas.

Por ende, como todas nuestras emociones, el miedo es una emoción necesaria en la vida de cualquier animal, incluido el ser humano. En lo personal me parece que es muy útil cuando lo identificamos, pues puede ser una señal de alerta para nuestras vidas. Ahora me gustaría reflexionar un poco acerca de lo que implica tener miedo:

En muchas ocasiones, nos impide actuar correctamente, nos impide ver con claridad situaciones y circunstancias, debilita nuestro sistema inmunológico, aparecen enfermedades y no es beneficioso para mantener una buena calidad de vida. Quisiera invitarte a reflexionar en lo siguiente: ¿Emociones como el miedo te han impedido tener la calidad de vida que deseas?, ¿Cómo lo has vivido?, ¿Qué has hecho al respecto?, ¿Qué es lo que me impide conseguir lo que deseo? ¿Cómo cambiaría mi vida si lo afrontara?, ¿Es un miedo real o irracional?

Además me gustaría proponerte algunas ideas para poder canalizar de forma más sana emociones como el miedo:

  • En la medida en que haces conciencia que está presente y lo que implica su presencia en tu vida será mucho menos complicado manejarlo.
  • Es importante hablar de él, en la medida en que exteriorizas verbalizando lo que sientes podrás hacer conciencia e identificar sus características.
  • Enfrentarlo es una forma de minimizarlo, es un gran acto de tomar el control. Es una conquista personal de la cual sentirse orgulloso.
  • No huyas, afróntalo, de esta forma progresivamente desaparecerá.
  • Acéptalo, en la medida en que reconoces que tienes miedo dejas de engañarte demostrando una valentía que la verdad no tiene. Por lo que luchar contra él no es una buena idea, hazte su amigo, recuerda que en el interior eres tú mismo.
  • Date cuenta que cada situación que te pasa en la vida puede ser de aprendizaje y de crecimiento, en la medida en que cambiamos nuestras perspectivas acerca de determinadas situaciones y cambiamos nuestras formas de actuar obtendremos resultados diferentes, por lo que se deja de estar paralizado y se entra en la acción.
  • Cuando decidimos dar un paso al frente y actuamos en contra de nuestro miedo, nos daremos cuenta de que estos pensamientos limitantes no eran realistas y nuestra predicción del futuro era incorrecta.
  • La confianza en uno mismo es clave en cualquier proceso de cambio. De hecho, la autoconfianza o autoeficacia alta nos ayuda a empoderarnos frente al cambio y a pensar que los retos que asumimos son posibles y alcanzables.
  • Recuerda que solamente TU, eres responsable de tus miedos, más nadie puede superarlos por ti. Además al hacerlo nos hace fuertes y con experiencia para los miedos posteriores.

“Cuando el caminante canta en la oscuridad, desmiente su estado de angustia, mas no por ello ve más claro”, escribió Sigmund Freud en Inhibición, síntoma y angustia. Podemos observar como Freud señala que por medio del canto el caminante reduce sus niveles de angustia, sin embargo no por eso el miedo desaparece, entonces vemos un sujeto que intenta engañarse para seguir adelante, cumpliendo una función beneficiosa en el momento y es que le permite seguir caminando y a su vez soportar lo que genera la oscuridad que tiene a su alrededor, sin embargo no por eso el miedo desaparece o ve el camino más claro.

Para finalizar Santo Tomas de Aquino señalaba lo siguiente: “Conócete, acéptate, supérate” por lo que en la medida en que tenemos más conciencia y aceptación acerca de nosotros mismos y de nuestras emociones podremos avanzar, mejorar y superarnos.

Hace un tiempo, le escribí una carta a mis miedos, les dije lo que sentía y pensaba acerca de ellos. Hoy te la comparto, para de esta forma animarte a que también escribas tu propia misiva. ¡Atrévete a hablarles tú también!

 

Referencias Bibliográficas

Susan Jeffers. Aunque tenga miedo hágalo igual.

GRAY, J. A. (1971) La psicología del miedo. Madrid: Ediciones Guadarrama

Freud, S. Inhibición, síntoma y angustia. En Obras Completas de Sigmund Freud, volumen 11. Barcelona: Biblioteca Nueva (traducción de Luis López-Ballesteros), 1980.

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