Hábitos que todo niño debe aprender para ser un adulto feliz

Claudia MolinaDestacados, Educación, Familia, Sin Categoría0 Comments

 Cualquier comportamiento que repitamos regularmente, es un hábito. Por lo general, algunas de nuestras rutinas las realizamos sin darnos cuenta; las hemos hecho con tanta frecuencia, que muchas veces nos encontramos haciéndolas sin siquiera estar pensado en ello, nuestra mente puede estar dedicada a otro asunto, mientras nuestro cuerpo de forma automática está haciendo alguna acción (si no fuese así creo que varios, incluyéndome, tendríamos problemas en la mañana ¡hasta para hacer el café!)
    Entonces gran parte de nuestras conductas e incluso actitudes que mantenemos, las hemos aprendido por repetición, imitación o decisión, convirtiéndose en hábitos que influyen a gran escala sobre la forma que vivimos.
    En otras palabras, esas maneras de actuar que hacemos “de costumbre”, pueden aprenderse de forma consciente (me doy cuenta, me preparo, me entreno) o de modo inconsciente (mensajes que recibo al crecer, valores de mi familia, acciones imitadas, etc.); y por supuesto, pueden terminar saludables, cuando funcionan en mi rutina e impactan positivamente en mi calidad de vida; o por el contrario resultar dañinos, aquellos disfuncionales o perturbadores que influyen de forma negativa en mi calidad de vida.
    En este sentido, todos tenemos hábitos aprendidos por crianza, y a partir de los mismos, nos ha tocado modificar o adoptar otros nuevos a medida que vamos creciendo (proceso que para algunos es más fácil que para otros).
   Y precisamente aquí surgen bastantes reflexiones sobre cuáles han sido las conductas aprendidas que nos han funcionado y cuáles han sido aquellas sobre las que tomamos decisión en la búsqueda de una vida menos complicada, por supuesto terminaremos pensando qué podemos hacer como padres para transmitirle a nuestros hijos esos hábitos que le servirán en su adultez para vivir mejor.
    Intentando dar respuestas, y leyendo un poco sobre el asunto, estos son algunos hábitos importantes que todo niño debe aprender para ser un adulto feliz (y tener una vida menos complicada)
Leer por placer
   Desde tempranas edades podemos introducir el hábito de leer por diversión, por supuesto tomando en cuenta los años y los intereses de cada niño. La finalidad es transmitir la lectura como una alternativa de entretenimiento y no como una obligación.

   Este hábito estimulará positivamente su desarrollo cognitivo e intelectual, no solo en la comprensión de la gramática o nuevo vocabulario sino también en el análisis, razonamiento verbal y creatividad. Además que le dará una buena base para cualquier sistema educativo.
Ahorrar y gastar
   Las personas que cultivan hábitos de ahorro desde pequeños tienen mejores estrategias de organización, tanto en su vida personal como financiera, pues conocen mejores alternativas para auto-administrarse.
   Dependiendo de su edad pueden irse involucrando en los conceptos del ahorro, no solamente contribuirá a construir una visión más considerada de los gastos del hogar, sino que poco a poco aprenderán sobre el valor de las cosas materiales, el esfuerzo que implican y que pueden trazarse metas para alcanzar recompensas. Por supuesto, el ahorro siempre debe estar destinado a un fin específico, guardar dinero solo para guardarlo no deja muchas enseñanzas.
Tener pasatiempos
   Tener algún pasatiempo, sea deporte, pintura, música, danza, o cualquier otro, además de permitirles drenar energía (esa que naturalmente los niños tienen), les brinda alternativas sanas de disfrute y esparcimiento, además bien llevadas les enseña valores como la responsabilidad, la disciplina y el compromiso.

   Un niño ocupado con una actividad que le brinda posibilidades positivas para su desarrollo, será también un adolescente curioso con menos tiempo de ocio (ese tiempo peligroso con esa curiosidad natural que tienen los adolescentes) y posterior a ello, será un adulto con alternativas sanas para drenar el estrés y tener equilibrio mental/emocional.
Cuidar y cultivar plantas
   Brindarles a los niños una educación ecológica es vital para formar un adulto respetuoso del planeta donde vive. Una manera práctica de tomar lecciones ecológicas es cultivar y cuidar plantas, pues les enseña a conocer su impacto sobre la naturaleza. Se trata de transmitirles como con sus acciones es capaz de plantar, mantener y hacer crecer a un ser vivo. Así también estimula el valor de la responsabilidad y la constancia.
Alimentarse saludablemente
   Cuidar de nuestra salud y cuerpo no implica necesariamente hablar del peso. Por ello es importante no confundir la trasmisión de un hábito alimenticio sano con una dieta para no engordar. Aquí se trata de instruir a los niños en el cuidado del cuerpo (hábitos de higiene y cuidado personal), esto además estimula la construcción positiva de la imagen corporal y la propia valoración; aceptarlo tal cual es y cuidarlo para mantenerlo sano (limpio y sin enfermedades).

   También consiste en darle los alimentos que nuestro cuerpo necesita para estar sano, consumir comidas ricas en nutrientes y bajas en sustancias químicas artificiales. Darle opciones sanas y sabrosas de las meriendas, consumir agua, enseñarles buenas maneras de comer (no a toda hora y no cualquier cosa). Esto amerita planificación, creatividad y dedicación como padres, pero definitivamente impactará en el estilo de vida que tendrán de adultos, y siempre teniendo en cuenta que se trata de la salud y no del peso!
Hablar del día
   Construir un hábito en las conversaciones familiares para preguntar sobre las emociones o situaciones vividas, dará a los niños un ambiente de comprensión y seguridad, además fortalecerá su autoestima, pues se sentirá querido y valorado, al mismo tiempor que nos ofrecerá un lazo de comunicación. Aquí es importante escuchar sin criticar, validar y dar opiniones.
   Lo esencial es sacar conversación sustanciosa de lo que nos cuenta, lo subestimamos cuando están pequeños pero esto permite abrir un canal de comunicación que puede variar con el tiempo (sobre todo en la adolescencia) pero que luego emergerá y se instalará en un adulto capaz de expresar sus emociones de forma asertiva.
Aprender a estudiar
   Por un tiempo me sorprendía la cantidad de padres que se quejaban de sus hijos sobre la manera que estudiaban, reprochaban la escuela o las calificaciones de los niños, y aún más era la sorpresa cuando se quedaban mudos al preguntarle “¿y qué método de estudio le has enseñado?…

   La cuestión es que no todo lo referido al estudio solo se aprende en la escuela, como padres debemos reforzar las herramientas impartidas dentro de clases, y al mismo tiempo enseñar a nuestros hijos la mejor manera de estudiar de acuerdo a sus propias características. Cada niño cuenta con sus propios recursos intelectuales y maneja canales de atención distintos, nos podemos dar cuenta incluso desde edades tempranas; conocer esto nos sirve para seleccionar y mostrarles la mejor técnica de estudio para sus necesidades y cualidades.
   Dedicándonos en los primeros años de escuela y ofreciéndoles distintas alternativas de estudio (esquemas, dibujos, lecturas, diagramas, entre otros) beneficiaremos su éxito escolar, no solo en la niñez, sino también en una adolescencia académicamente más organizada e independiente, hechos por supuesto que servirán de base para su vida universitaria.
Es evidente que todo esto es un tema de nunca terminar, podría seguir hablando de la importancia de transmitir valores, modelos de comunicación o actividades enriquecedoras, pero me quedaré por ahora con estos hábitos  aquí mencionados, considerando principalmente que por lo general restamos su importancia o nos concentramos en otras enseñanzas.
Te invito a reflexionar sobre tu propia experiencia
¿Qué otro hábito crees importante transmitirle a tus hijos?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *