Horizontes. Psiquiatría, Psicología y Psicoterapia.

Jose Daniel AguilarClínica, Educación, Reflexiones0 Comments

Para inaugurar publicaciones en Psicogamas, una página Web desarrollada con el propósito de ofrecer información actualizada y veraz sobre diversos temas en psicología y crecimiento personal; creo que es oportuno realizar una breve pero intensa reflexión sobre los orígenes, procesos y fines de nuestra labor en psicoterapia, psicología y psiquiatría.
    Como todos sabemos, el estudio de la Psique (Alma – Mente), fuente de nuestro saber, nuestras emociones, nuestros deseos y conflictos; siempre ha interesado al hombre desde las épocas más remotas en la formación de la civilización.
    En nuestra cultura occidental este interés tiene su raíz en la antigua Grecia, donde se designaba como “Nous” al alma en sí, regalo de la divinidad que insuflaba la vitalidad y vigor al cuerpo humano. Este concepto fue re-significado por Platón en el Fedro, donde señala que “Nous” (conocimiento) es una cualidad del Alma del hombre y que esta ultima contenía muchas otras cualidades como afectos y pasiones, que lo distinguían del animal como ser más privilegiado.
     Desde entonces, el estudio del “Alma” había pertenecido o, mejor dicho, estaba inscrito en el estudio de la filosofía que era comprendida como la raíz central y matriz de todo conocimiento así como de sus derivados (la literatura y la poesía). Esto siguió siendo así durante varios siglos, admitiendo revisiones y conceptualizaciones que enriquecían la comprensión del fenómeno del espíritu humano, pero siempre inscritos en el marco filosófico.
     Haciendo salvedad del enorme abismo histórico y conceptual, tenemos aportes cómo los de Sócrates, pasando por santos de la iglesia católica como San Agustín y otros miembros menos religiosos pero igual de influyentes como Descartes con su famoso argumento “Cogito Ergo Sum”-“Pienso, Luego Existo”; quedando así inaugurada desde entonces la filosofía y el pensamiento moderno.
     Pero no es hasta finales del siglo XIX e inicios del XX, cuando la ciencia y las mentes brillantes de la época, fortalecidos por el modernismo positivista, se plantean especificar el estudio del alma y de la mente humana con rigor no especulativo propio de la filosófica antigua. Es así como surgen dos personajes de importancia trascendental en la historia de la medicina y la psicología.
      Por un lado se encuentra Emil Kraepelin (1856-1926), médico psiquiatra Alemán, que es considerado como el padre de la psiquiatría moderna. Postulaba que las enfermedades psiquiátricas son causadas principalmente por desórdenes biológicos y genéticos. Según la Patocronía (“evolución”- característica nosológica diferenciadora de los cuadros), Kraepelin clasificó bajo el concepto de demencia precoz a las personas que sufrían de cuadros psicóticos y diferenció entidades como: la hebefrenia de Hecker, la catatonia de Kahlbaum y la demencia paranoide; estableciendo de esta forma las bases para la clasificación actual. Kraepelin también crea los conceptos de paranoia, para referirse a un trastorno delirante crónico; y psicosis maniaco-depresiva, para referirse a pacientes con trastornos afectivos, actualmente llamado trastorno Bipolar.
      Por otro lado aparece la figura de Sigmund Freud (1856-1939)  médico neurólogo austriaco de origen judío, padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX.
      Su interés científico inicial como investigador se centró en el campo de la neurología, derivando progresivamente sus investigaciones hacia la vertiente psicológica de las afecciones mentales. Estudió las aplicaciones de la hipnosis en el tratamiento de la histeria y en colaboración con Josef Breuer desarrolló el método catártico. Paulatinamente, reemplazó tanto la sugestión hipnótica como el método catártico por la asociación libre y la interpretación de los sueños como técnicas terapéuticas. Freud postuló la existencia de una sexualidad infantil perversa polimorfa, como base de los que serian los desarrollos teóricos con la intención de comprender el psiquismo humano.
     Entre Kraepelin y Freud hay grandes diferencias teórico – conceptuales que, desde mi punto de vista, amplían el panorama sobre las ciencias que en este articulo pretendo traer a discusión (psiquiatría, psicología y psicoterapia).
      Kraepelin se opuso al acercamiento de Freud sobre el psiquismo humano. Freud miró y trató los desórdenes psiquiátricos como causados principalmente por factores psicológicos, aunque no deja de admitir factores de herencia y crianza contemplados en el desarrollo de las tres series complementarias de su teoría. Los seguidores de Freud le consideran un gran científico en el campo de la medicina, además de descubridor de gran parte del funcionamiento psíquico humano. Por otro lado, sus críticos lo ven como un filósofo que replanteó la naturaleza humana y ayudó a derribar tabúes, pero cuyas teorías, como ciencia, fallan en un examen riguroso.
    Esta hendidura y oposición entre posturas teóricas se proyecta como sombra sobre los desarrollos posteriores de la ciencia; pasando, en terrenos de la medicina, sobre la concepción de la actual neurología clínica que muchas veces desprestigia y excluye los descubrimientos y aportes de la psiquiatría moderna. Por otro lado y en terreno teórico psicológico, se encuentran los propios postulados de teorías psicodinámicas (Freudianas y Post- Freudianas), contrapuestos a los desarrollos de la psicología de la conducta y de la cognición.
   Se aprecia entonces que en las ciencias modernas parece aún reinar un maniqueísmo implícito y actuado por los creadores y defensores de las diferentes teorías y paradigmas de comprensión, sobre el fenómeno de la mente y el devenir humano.
    Siguiendo esta línea de ideas se puede plantear que cada teoría de cada época, establece un “horizonte”, un ideal, un fin de lo que es y lo que deberías ser el hombre en sí, su correcto funcionamiento y desarrollo así como su patología. Este horizonte está  representado por la concepción y comprensión que se tienen del Hombre y del fenómeno del psiquismo humano para el momento.  Horizontes que muchas veces se contraponen, limitando el panorama de lo que se comprende; negando asi una superposición de ideas que podría ser mucho más enriquecedora para todas las ciencias
    Ahora bien este “horizonte”, desde mi punto de vista esta acompasado y es influenciado por  los avances tecnológicos de las diferentes épocas. Con la invención de la imprenta arribó una revolución en el registro y transmisión de la información escrita; con la invención del microscopio, devino una nueva generación en la medicina moderna y en la bio-patología; con la creación de los telescopios fue posible observas mas allá de los horizontes terrestres y revolucionar la física desde Newton hasta Albert Einstein. Así ¿qué de estos inventos y de otros, permiten traspasar los horizontes de “lo que somos” y mirar posiblemente “lo que seremos” o lo que “podemos ser”? Creo que las respuestas no las sabremos hasta que lleguen  o se desvanezcan en un nuevo horizonte.
¿Y dónde queda el tema de la psicoterapia?
     Es inevitable pensar que cada horizonte plantea un camino para llegar a él, al ideal, al fin de lo que se plantea que “podemos ser”. En este sentido, la psicoterapia, como consecuencia de un desarrollo teórico, práctico y tecnológico de cada época está enmarcado en un contexto histórico y más importante aún, en un horizonte de posibilidades.
      Haciendo una revisión retrospectiva sobre lo descrito hasta ahora, se puede caer en la tentación de dejar proyectar la sombra de la dualidad conflictuada sobre el tema de la psicoterapia, es decir, nos podemos dejar llevar por el acercamiento o empatía mas a una teoría sobre otras y esto nos puede conducir a tratar de “imponer” una solución terapéutica, con ciertos paradigmas y ciertos horizontes, a un paciente que solo aspira no sentir tanto dolor.
       Por ello, mi opinión en relación a este respecto es que el terapeuta debe sentirse tan cómodo como sea posible para permitirse traspasar los horizontes que le han sido impuestos, horizontes teóricos, horizontes técnicos y más importante aún sus horizontes personales, para acercarse humanamente a otro que busca de su ayuda para debelar la realidad de los horizontes de su enfermedad.
Para finalizar:
 “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré… ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.
Eduardo Galeano (1940-2015).
Por otro lado:
“El horizonte está en los ojos y no en la realidad”.
Ángel Ganivet (1865-1898).
¿Cuáles son tus horizontes?

Agradezco tu opinión y comentarios.
Lic. José Daniel Aguilar P.
Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta.
Referencias:
Ferrater Mora J. (1042). Diccionario de filosofía. Editorial Atlante. México DF. México.
Galeano. E. (1993). “Ventana sobre la utopía”, publicado por Eduardo Galeano en su obra “Las palabras andantes”. Montevideo. Uruguay.
Sanches de Muniain. B. (1985). Grandes protagonistas de la humanidad. Freud. Editora Cinco S.A. Bogotá, Colombia.
Foto 1: Obra: Horizonte. Autor: Francisco Antonio Cano. Año: 1913

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