Nuevos comienzos: Tiempo de rehacernos.

Vanessa González RicoDestacados, Educación, Motivación, Reflexiones0 Comments

¿Qué significa un nuevo comienzo?

Todo en la vida es pasajero, “todo tiene su final, nada dura para siempre”. La mayoría de nosotros ha experimentado el final de algo que estimábamos sería eterno, pero nos ha llegado el momento de vernos cara a cara con la realidad de que no es así.  De este modo, nos ha tocado rearmarnos, recomponernos y volver a comenzar.     

Los nuevos comienzos no necesariamente vienen con cambios drásticos, hay que decirlo. No siempre son eventos traumáticos o catastróficos. A veces, por el contrario, tienen que ver con cambios que hacemos en nuestro día a día. Y esto incluye las decisiones que tomamos que pudiesen ser diferentes a las usuales o son completamente nuevas. Decisiones que le dan un giro a nuestra vida, por lo tanto nos exponemos a nuevas emociones, pensamientos y sensaciones. Generalmente los nuevos comienzos inician con algún evento, momento o situación que nos impulsa a tomar estas decisiones.

También debemos reconocer que los nuevos comienzos pueden traer temor e incertidumbre, que es lo que usualmente producen los cambios. Salimos de nuestra zona de confort, de lo conocido, de lo que pensamos nunca saldríamos y de repente nos encontramos con un universo de opciones, situaciones, oportunidades y emociones, todas confluyendo en el mismo espacio, momento y persona, es decir, tu o yo.

Ahora bien, no todos los nuevos comienzos deben ser traumáticos o difíciles. Para tener nuevos comienzos que sean buenos y exitosos es necesario saber que necesitaremos experimentar, crecer, madurar, equivocarnos y vivir un sinfín de emociones que nos permitirán ampliar nuestras perspectivas. De esta afirmación podemos decir entonces, que los nuevos comienzos implican tener nuevos ojos.

Comenzar de nuevo consiste en tener una mirada amplia y estar abiertos, dispuestos a recibir lo que se viene, sin prejuzgar, sin comparar con las experiencias anteriores, simplemente darnos la oportunidad de ver que es lo que la vida nos está trayendo.

Sin embargo, no solo deberíamos ser receptores pasivos de lo que la vida nos presenta, la verdad es que los nuevos comienzos pueden ser dirigidos por nosotros. Los cambios de los que hablamos, las decisiones que tomamos, son los catalizadores a nuevos comienzos como los queremos, como los soñamos, como los hemos dibujado en nuestro pensamiento. –El futuro no está escrito– dijo el “Doc Brown” en la famosa película “volver al futuro”, –lo construimos nosotros-. De esta forma podemos estar abiertos a recibir lo que los nuevos comienzos nos traen, como los vientos impulsan las velas de una embarcación, sin dejar de dirigir nuestro propio curso.

Los nuevos comienzos implican un final. Y a veces como hemos dicho anteriormente, no pensamos que algo puede terminar, sobre todo si es algo que nos hace felices. Pero la vida es un constante abrir y cerrar ciclos, inicios y finales, y debemos estar preparados para afrontar estas transiciones de la mejor manera. Quien está abierto a los cambios y está dispuesto a abrazar estas transformaciones, nunca quedará estancado en su vida, ni sus emociones, ni sus relaciones.

Ahora bien, si terminó, si cerró un ciclo, ¿no es mejor estar preparados para redirigir nuestro futuro? Por esto desde este espacio buscamos ayudarte en tu proceso de recomenzar, de rehacer tus planes, de redirigir tus velas, hacia el destino que quieres.

Claro que habrá dolor, nostalgia, sentimientos negativos, emociones complejas, confusión y muchos momentos de incertidumbre, así son los finales. Pero luego que nos tomamos el tiempo de vivirlos, podemos recomenzar, y es allí donde podemos retomar el control de nuestra vida, emociones y decisiones. ¡Un nuevo comienzo es el tiempo perfecto para rehacernos!

Y ¿Qué podemos hacer? Acá les compartimos una breve lista para estar abiertos a nuevos comienzos y hacerlo en la dirección que deseamos tome esa nuestra nueva etapa de vida.

  1. Salga de su zona de confort: la rutina, las costumbres, los hábitos antiguos nos impiden abrazar lo nuevo que trae un final y un nuevo comienzo.
  2. Atrévase a hacer algo nuevo en su día a día. Este abierto a nuevas experiencias y aprendizajes.
  3. Permítase estar en silencio, analizar, meditar en lo que le rodea, observe desde afuera, como si estuviese en un escenario. Identifique lo que no le está permitiendo reconstruirse. Analice todos los ángulos posibles. A esto le podemos llamar también “Ver el cuadro completo”.
  4. Haga algo que ame.
  5. Acepte. En la vida los nuevos comienzos se tratan de aceptación y adaptación. Suelte, libere y abrace lo nuevo.
  6. Espere cambios, mientras más haya, más su vida se enfrentará a un recomienzo. Los cambios no son de temer, podemos convertirlos en nuestros aliados.
  7. Tenga la mejor disposición a rehacerse. Practique una nueva disciplina, aprenda algo, cante más, libérese de lo innecesario. Si se va a reconstruir, hágalo con toda la mayor voluntad y la ¡mejor actitud!

Esperamos te hayan gustado estas reflexiones. Agradecemos tus comentarios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *