Principios para vivir en pareja

Claudia MolinaDestacados, Educación, Parejas0 Comments

   Desde el momento que cruzamos miradas y vivimos las mariposas en el estómago comenzamos a escribir nuestra propia historia en pareja. Si esta historia crece, pues es cuestión de tiempo para que la convivencia diaria se haga también protagonista, y para la gran mayoría, aquí comienza la parte de suspenso… ¿qué podemos hacer para que siga la aventura romántica y evitemos a toda costa el drama de nuestra vida en pareja?
    En un post anterior mencioné los maravillosos estudios de John Gottman, quien junto a su equipo, ha estudiado por más de 20 años las dinámicas existentes en la pareja, y cuyas conclusiones han atinado a determinar ciertos rasgos predictores de la separación (mencionados en “Actitudes que dañan la vida en pareja”) así como también cuáles son los elementos para consolidar una relación exitosa.
    En esta oportunidad me concentraré en estos últimos elementos, con base a la información que este psicólogo plantea en uno de sus famosos libros (“Las 7 reglas de oro para vivir en pareja”). Por lo tanto, debo recomendarles que no se conformen con mis palabras, pues no pretendo que sustituyan la valiosa oportunidad de poder conseguirlo y leerlo!
    En esta obra, el autor describe siete principios que deben tomarse en cuenta para vivir satisfactoriamente en pareja, además nos orienta de algunas formas para cultivarlos. Comenzaré planteando los dos primeros, dejándo los demás para otras publicaciones (así los podemos ir digiriendo poco a poco). Los dos primeros principios son:
Conocer a tu pareja y cultivar la admiración
    Progresivamente vamos conociendo aspectos íntimos de nuestra pareja (sus intereses, gustos, expectativas, preocupaciones, miedos, entre otros) y a este conjunto de conocimientos Gottman lo define como “mapas de amor”, un lugar mentalmente ubicado para almacenar toda la información sobre la pareja, y su importancia es bastante considerable, pues al parecer a medida que tenemos mayor conocimiento mutuo (íntimo y profundo) podemos contar con mejores herramientas para afrontar los problemas que se nos presenten.
    A medida que conocemos mutuamente las preferencias, fortalezas, debilidades, temperamento, e ideologías de cada uno, comenzamos a ser capaces de anticipar ciertas respuestas a algunas situaciones, permitiéndonos aprender cuáles son las mejores formas de tratarnos y por ende nos ayuda a saber cómo resolvemos los problemas. Probablemente, esta sea la razón por la cual han podido observar que las parejas quienes cuentan  con  un  amplio  mapa  del  amor,  están  más  preparadas  para  afrontar conflictos y dificultades.
    Por otro lado, tener conocimiento íntimo nos permite desarrollar más el amor y todos los sentimientos implicados, ya que, al ir descubriendo esos rasgos y compartiendo los nuestros propios (posiblemente reservados para el resto del mundo), nos facilita el surgimiento de la confianza recíproca, podremos entregar más de nosotros mismos y nos garantiza un lugar (virtualmente construido) en donde nos sentimos comprendidos y seguros.
    Esta sensación además hace que crezca el respeto, el cariño e incluso la admiración, elementos claves que combaten esos pensamientos negativos agobiantes cuando estamos en una situación difícil con nuestra pareja, es decir, que nos dan la capacidad de evocar (incluso en un momento de tensión) las cosas positivas de nuestra pareja y nos ayudan a no caer en las críticas, el desprecio u otro tipo de actitud perjudicial.

    Podemos dar por sentado que con el pasar del tiempo y sobretodo con la convivencia, vamos ampliando estos mapas de amor, no obstante, si es un punto importante, creo que podemos poner algo de esfuerzo y dedicación para ayudar a que esto pueda irse construyendo. De hecho, en el libro se platean ejercicios que permiten explorar y cultivar el conocimiento profundo de la pareja, juegos de hacer preguntas íntimas e incluso cuestionarios ya estructurados. Pudiéramos combinar esto con actividades que faciliten este tipo de interacciones, y empezar con lo básico, por ejemplo: Cada uno haga una lista de 10 cosas que NO sepan del otro, y en una cena compartirlas, preguntar y responder. Aunque pueden ser preguntas de todo tipo, mientras más íntimas se vayan haciendo en cada oportunidad, más enriquecedor e incluso divertido puede ser la experiencia, siempre teniendo en cuenta que se trata de conocer a nuestra pareja (sus gustos, preferencias, opiniones, sensaciones, etc)
    Puede parecer bastante simple, pero la idea es aprovechar cada momento para irle sumando información a la que ya tenemos. Cada comida, conversación, película, evento, en fin cada experiencia que vivamos junto a nuestra pareja. Además que son ejercicios que podemos ir haciendo periódicamente, pues conocer y darnos a conocer en realidad es un proceso que nunca termina. ¿Qué piensas? ¿Qué harías para ampliar tus mapas de amor?.

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