Relaciones humanas, ¿cada vez más deshumanizadas?

Vanessa González RicoDestacados, Educación, Familia, Motivación1 Comment

Antes de comenzar a profundizar en este tema, me gustaría establecer previamente el concepto de lo que es humanización, y es que, según el Diccionario de la Real Academia Española, humanizar es: hacerse humano, familiar, afable a alguien o algo. Es ablandarse, desenojarse, hacerse benigno. Podríamos resumirlo como la capacidad que tenemos los seres humanos de convertirnos y transformarnos a nosotros mismos para dar un trato más cercano y humano al resto de las personas que están en nuestro entorno.

Hagamos un ejercicio de auto reconocimiento: ¿Has notado como hemos dejado de mirar a los ojos a otra persona mientras nos habla? O ¿te has dado cuenta de que hemos dejado de ser amables y educados en circunstancias específicas de nuestras vidas? Cabe destacar que en las últimas décadas por diferentes razones se ha dejado de tratar a las personas como tal y se les ha empezado a tratar como objetos, empleados, subordinados, como algo que no tiene valor, y por ende se les irrespeta como seres humanos. Esto sin hablar del uso desmedido de la tecnología, lo que ha reemplazado de lleno el contacto visual con las personas a nuestro alrededor. Pero este es un tema que podemos tratar en un posterior artículo.

       A propósito de lo anteriormente expuesto, Sigmund Freud mencionaba: «La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas.» Esta frase me hace reflexionar sobre el impacto tan significativo que tienen las palabras amables, educadas, corteses y bondadosas y que se han convertido en palabras difíciles de pronunciar, algo así como actitudes en “peligro de extinción” y que tienen que ver con la historia de vida de cada uno de nosotros. Palabras como “lo siento” “discúlpame, he cometido un error”, “Estoy aquí para apoyarte”, “puedes contar conmigo”, “te escucho”, “¿Cómo estás?” entre muchas otras que se han dejado de pronunciar con el tiempo.

Posiblemente ya hemos asentido unas cuantas veces con los ejemplos que he mencionado, nos ha pasado, o nosotros mismos le hacemos eso a otros y es que no es un misterio, ni una exageración aseverar que, realmente, hemos disminuido como sociedad progresivamente el contacto humano, cortés, educado, asertivo. En función de esto me gustaría proponer que establezcas como propósito de este año que estas pequeñas y sencillas frases se recuperen y sean más dichas entre amigos, familiares, compañeros de trabajo. Es decir, que en tu entorno en general sea cual sea se transforme poco a poco en un lugar de cortesía, de buen trato, de cordialidad, de humanidad. De este modo nos convertiremos en personas que propician momentos estelares y maravillosos tanto en sí mismos como en los demás, es decir nos tornaremos personas de verdadero impacto en la vida de los demás, a través del ser positivo, humano, cercano, familiar, afable, bondadoso e inolvidable.

         Ahora bien, nos preguntamos: ¿cómo hacerlo? Lo principal es rescatar los valores que tenemos dentro de nosotros y practicarlos en nuestro día a día, valores como la tolerancia hacia las personas que tenemos en nuestro entorno, el amor, la pasión por lo que hacemos y por como lo hacemos, el respeto, la dignidad, el altruismo, el servicio, la humildad, compasión y calidez, la empatía. Es decir que hagas lo que hagas, estés donde estés a través de tu vida familiar, profesional y personal puedas contribuir a darle una dirección humana a tus semejantes. Tomando en cuenta por supuesto que la humanización y el dar un trato humanizado es un compromiso activo y una responsabilidad de cada uno de nosotros, se construye día a día cuando proveemos los cuidados y la atención expresando “tú eres una persona y te trato en tu totalidad como ser humano”. De esta manera vamos a propiciar encuentros genuinos y satisfactorios con las personas que amamos e inclusive con las que no, de esto se trata, de volver a ser humanos más allá del simple hecho de coexistir juntos.

Referencias Bibliográficas

Diccionario de la Real Academia Española.

Sigmund Freud. El poder de la palabra.

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