Resiliencia y Helados de Frutas.

Vanessa González RicoDestacados, Educación, Motivación0 Comments

Hace algún tiempo conversaba con una amiga y me di cuenta que estaba viviendo una situación precaria que abarcaba problemas financieros y emocionales, lo que generaba una inestabilidad a nivel personal, familiar y más específicamente afectaba a sus hijos. Después de escucharla por un rato, meditando en lo que me decía, me atreví a  recomendarle que usara algunos de sus muchos talentos (en este caso, talento culinario y como vendedora) para hacer y vender helados de frutas en la escuela o clases de karate de su hijo, como forma alternativa de generar un ingreso mientras conseguía un trabajo fijo que le pudiese dar la estabilidad que ella y su familia necesitaban; además de ayudarla a salir de esa situación tan difícil que incluso en algunas oportunidades le impedía llevar el alimento a la mesa. Mientras yo le planteaba esta posible solución, ella solo interrumpía la conversación argumentando que no podía, que no le iría bien, que sería una pérdida de tiempo, que no tenía aquella maquinita para cerrar los bordes de las bolsitas de los helados entre otras razones. Para ella eran razones de peso para poder llevar a cabo esta idea, sin embargo, para mí solo eran excusas y limitantes que no la ayudarían a salir adelante.

Meses después conocí una familia que trabaja fabricando y vendiendo estos helados de frutas de manera artesanal, ellos no tienen estudios académicos (mi amiga tampoco los tiene), sin embargo, vieron en estos helados la alternativa para darle estudios a sus hijos y una buena manutención a la familia. En una conversación me cuentan que tienen al menos 4 años fabricando y vendiéndolos en diversos puntos de la ciudad donde viven, esto les ha dado lo suficiente para subsistir de forma cómoda y holgada. Incluso han podido comprarse un carro y han empezado a construir una casa a la que próximamente se mudaran.

Ambas historias me hacen reflexionar en la palabra “Resiliencia”. Un término que los psicólogos utilizamos para definir aquella capacidad que pueden desarrollar las personas para recuperarse y salir adelante en medio de circunstancias difíciles o adversas de la vida.

En este artículo, quiero compartir un decálogo de herramientas que puedan servirte para aumentar tu capacidad de ser resiliente y superar así los obstáculos que se te presenten en la vida de forma exitosa sin morir en el intento. Es importante acotar que estas habilidades se pueden aprender y por ende desarrollarse en todos los seres humanos:

  1. Utiliza tu tiempo de la forma más eficaz posible. Quiero decir con esto, que ese tiempo que empleas de forma ineficaz, que sientes que no es productivo, lo transformes en eficaz y que sea en actividades que te generen bienestar y satisfacción, ¡Levántate y ejecuta! Para eso a veces es necesario incluso llevar agendas con programaciones diarias de modo que puedas darle estructura a tus días.
  2. Establece relaciones de calidad con las personas de tu entorno. Puedes empezar por identificar quienes son las personas claves en tu vida, que esas personas que tienes cerca y sean tu entorno sean personas con actitud positiva, que te impulsan a seguir adelante, que te motivan a ser mejor cada día, a no quedarte detenido en el tiempo, a crecer. Una sólida red de apoyo te puede ayudar a sostenerte en los momentos más difíciles.
  3. Aprende que los cambios son necesarios para tu crecimiento y para tu vida. Es por eso que es importante entender y aceptar que cada vez que haya cambios que sacudan tu mundo recíbelos con alegría, aun cuando generen temor o susto. Entonces no luches contra ellos, más bien adáptate y recíbelo con agradecimiento. Se puede ser flexible, y por ende los planes pueden cambiar cuando sea necesario sin que se derrumbe el mundo.
  4. Cree que todo tiene solución. Intenta y haz tu mayor esfuerzo para ver los momentos difíciles como problemas que tienen solución y se pueden superar. Recuerda que nada es permanente, todo pasa, puedes diseñar un plan de organización y de actuación en función de la situación que estés viviendo.
  5. Que tus metas y planes sean posibles. Cuando tengas objetivos y metas por lograr, asegúrate que las mismas sean alcanzables, que sean realistas es decir que puedes empezar desde lo más sencillo y pequeño hasta lograr grandes sueños y deseos. Es decir que se puede empezar a asumir los problemas y las dificultades como una oportunidad para aprender. Entonces empezamos a ver más allá de esos momentos y no desfallecer en el camino.
  6. Intenta no generalizar, por ejemplo, evita decir: “siempre me va a ir mal” “no puedo lograrlo”, “no soy capaz”, más bien trata de visualizar y mantener las situaciones en perspectiva, quiere decir que el hecho de que alguna vez no hayas podido lograr algo, o no te haya ido bien con aquella otra cosa no significa que siempre vaya a ser así. Te invito a visualizarlo desde un ángulo diferente.
  7. Recuerda aquellas situaciones en las que lograste salir victorioso. haz tu mayor esfuerzo por revisar cuales de esas estrategias te sirvieron para salir adelante, es válido ponerlas en práctica una vez más.
  8. El acompañamiento terapéutico es muy importante. No estás solo, recuerda que existimos personas que queremos y podemos apoyarte y ayudarte en tus momentos difíciles. Por lo que el hablar acerca de lo que te pasa y trabajarlo a nivel psicológico puede ayudarte a liberarte de lo que te ata y no te impide seguir adelante. Buscar ayuda te fortalece y reconocer que no puedes con toda la carga tu solo te permite liberarte del peso.
  9. Mantén siempre tu mirada hacia adelante y que la confianza en ti mismo, la constancia y la perseverancia sean tus impulsores para manejar y afrontar los cambios y el camino que estas recorriendo. Reconoce entonces cuáles son tus principales fortalezas y habilidades, así como también cuáles son sus limitaciones y defectos. De esta manera desde el autoconocimiento se pueden establecer metas más claras y objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.
  10. Tener esperanza siempre te impulsa hacia adelante. En la medida en que se es optimista y esperas que sucedan cosas buenas en tu vida, eso sucederá, por ende, trata siempre de visualizar lo que deseas, en vez de enfocarte en tus temores, además eso te permite cuidarte a ti mismo de forma que prestas más atención a lo que realmente necesitas.

Para cerrar me gustaría que te quedaras con esta frase poderosa del Psicólogo Viktor Frankl:

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.”

 

Referencia:

La resiliencia. Crecer desde la adversidad

Anna Forés y Jordi Grané Plataforma Editorial Barcelona 2008

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