Si eres Medico, Psicólogo, Terapeuta. ¿Cómo deberían comunicarse los diagnósticos?

Jose Daniel AguilarClínica, Educación0 Comments

  En el apartado anterior desarrollé cuáles son las implicaciones de un diagnóstico. ¿Qué es? y ¿qué funciones tienen?
    En el presente apartado me propongo desarrollar unas ideas derivadas de mi experiencia en psicología clínica y psiquiatría de enlace o psicosomática sobre lo que he podido ver que ha funcionado mejor al momento de tener que enfrentarse con la posibilidad de dar a conocer un diagnóstico de salud física o mental a pacientes y familiares.
    Lo anterior se puede plantear en forma de pregunta, como:
¿Cómo decirle a alguien (paciente y su familia) que padece de tal o cual enfermedad?
    Esta pregunta es muy importante porque se parte de la idea de que el agente de salud, tiene una información que desea compartir con el otro que se supone que no tiene esa información. Entonces desde esta idea principal se tiene que evaluar en primer lugar ¿Qué significa para el médico-psicólogo-terapeuta tal o cual Diagnóstico?
    Esta pregunta puede ser contestada de forma muy amplia, abarcando la preparación clínica y técnica de que disponga el especialista hasta las vivencias personales de ese mismo especialista con esa misma enfermedad, y esto último incluiría las fantasías inconscientes del sujeto especialista con respecto a la enfermedad. Desde esta óptica se aprecia que siendo este el punto de partida, se puede complejizar para el agente de salud el fin de comunicar un diagnóstico.
     Por ejemplo, un medico que sea Diabético y que se adhiera a un buen esquema de tratamiento, tanto que le permita desarrollar un estilo de vida más o menos normal, va a tener una perspectiva diferente al momento de comunicar a su paciente, también diabético, que necesitan realizarle una amputación en su pie diabético deteriorado, esto en comparación con un medico no diabético. Aunque el nivel de profesionalismo no debería variar, la óptica humana sí varía. En el ejemplo anterior, podríamos decir que el efecto de la diabetes como enfermedad es vivida “más de cerca” por el primer medico en comparación con el segundo y esto tiene un efecto al momento de comunicar el Diagnóstico; puede ayudar o empeorar la situación, puede favorecer procesos de identificación parcial y empatía o por el contrario favorecer procesos de resistencia y negación a querer trabajar con pacientes diabéticos por ejemplo.
    De estos elementos, todo agente de salud debería estar vigilante, porque son aspectos personales que favorecen o entorpecen el proceso de comunicar un diagnóstico.
    Supongamos que el médico-terapeuta, tiene un conocimiento claro treo rico, clínico y técnico sobre tal o cual apreciación diagnóstica y reconoce también los aspectos e implicaciones personales de ese diagnóstico y no tiene mayores inconvenientes con ello, es un medico-terapeuta que puede empatízar humanamente con el paciente y hablar sin tantos rodeos técnicos que a veces funcionan como elementos defensivos en vez de promover una comunicación clara de la situación. Partiendo de ese panorama se plantea la pregunta ¿Cómo le digo que tiene…?
    Desde mi experiencia ha sido de gran ayuda llevar a cabo tres pasos durante las reuniones o entrevistas con médicos y pacientes:
1. Conocer la información que dispone el paciente.
Ningún paciente o familiar de paciente es ajeno a su sufrimiento. Toda persona que es hospitalizada o que solicita una evaluación, tiene una idea más o menos claro de lo que le está pasando; cuando el médico-terapeuta conoce qué información dispone el paciente y pregunta por sus fantasías que son lo que el paciente se imagina que le está pasando, todo este conjunto de ideas es la puerta de entrada para ofrecer un diagnostico.
    Se puede empezar diciendo:
“He tenido la oportunidad de realizarle una evaluación y he analizado los resultados, tengo una idea más o menos clara de lo que está pasando, pero primero quiero que me hable sobre lo que usted cree que le está pasando ¿Qué me puede decir sobre ello?”
    Esta es una invitación a que el paciente nos cuente qué ideas tiene sobre su enfermedad, quizás y hasta llegue a nombrar la palabra cáncer, diabetes, infarto, etc., mucho antes que el médico y esto ayuda a que este ultimo tenga más fortaleza para aventurarse a dar su opinión.
    Por otro lado, cuando el médico-terapeuta dice “tengo una idea más o menos clara”, está favoreciendo al paciente al descolocarse de la posición de saber absoluto, lo hace humano al reconocer que como medico puede fallar y que esto que ofrece es su opinión, quizás haya otras personas que opinen algo diferente pero esta es su opinión.
2. Acercar la Presunción Diagnostica.
Una vez que el paciente quede “vaciado”; que nos haya dicho todo lo que piensa, sus ideas, sus temores, o que tengamos la sensación de que lo hemos escuchado lo suficiente, podemos proceder a acercar el nombre de la entidad, siempre como una presunción o impresión diagnostica (al menos desde la óptica de la psiquiátrica moderna). Acá es bueno recordar que los diagnósticos pueden cambiar.

  También se puede proceder con psicoeducación, esto ayuda al paciente conocer su enfermedad, darle certeza de lo que le está pasando, este procedimiento alivia la incertidumbre y el temor, además que puede afianzar la confianza que deposita ese paciente en el médico por la seguridad que el médico le ofrece con su conocimiento y explicación. Esto último puede pasar o no y el médico-terapeuta tiene que ser lo suficientemente tolerante como para entender que el paciente siempre tiene derecho a una segunda o tercera o cuarta opinión; eso quedará de parte del paciente.
3. Comentar los pasos a seguir. No señalar pronósticos desfavorables que inviten a desmoralizar al paciente.
Luego de haber compartido la información, que se haya nombrado el diagnóstico, desde mi experiencia, siempre ha sido favorable estructurar un plan a seguir, un procedimiento, esto alivia la sensación de incertidumbre y da certeza y confianza en que el médico-terapueta estará ahí para acompañar a ese paciente a atravesar lo que le ha tocado atravesar.
    Esto lo planteo así “lo que le ha tocado atravesar”, porque parto de la idea que nadie, o casi nadie, elije sufrir voluntariamente y, encontrarse con una enfermedad, conocerla, aceptarla, tolerar las condiciones que dicha enfermedad implica para la vida del paciente, poder sobrellevarla o vivir una vida satisfactoria a pesar de la enfermedad, es todo un camino que demanda ser recorrido con calma y en compañía.
    En la próxima entrega desarrollaré como son vividos los diagnósticos desde la perspectiva del paciente. ¿Qué significan y que debería hacer un paciente al recibir un diagnostico?
     Agradezco tus comentarios, sugerencias y opiniones.

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