¿Tienes lo necesario para alcanzar tus sueños?

Claudia MolinaDestacados, Reflexiones0 Comments

   Mucha gente habla de los sueños y de cómo por solo tenerlos, cambia el sentido de vida de cada quien. Existen de hecho miles de artículos, postulados y hasta teorías que han intentado definir todos los aspectos que se esconden detrás de este tipo de enunciados.
    Cuando tenemos una meta definida, a pequeña o gran escala, todos nuestros actos y rutinas tienen un gusto diferente; en algún momento cada quien ha vivido esta experiencia, cuando estamos enfocados en lograr algo, esa mezcla de esfuerzo, dinamismo y ocupación que implica trabajar para lograrlo, de alguna manera termina dándonos una satisfacción inexplicable sin siquiera haberla alcanzado, tan solo con sentir que vamos cada vez más cerca.
    Algo que se vive de forma individual y con ciertas condiciones intrínsecas, pues la mayor satisfacción es ir avanzando, pero no porque huimos de algo que nos persigue o presiona, sino porque tenemos un objetivo adelante que nos invita e incita. Nos da algo en qué ocuparnos y mantenemos en movimiento.
    Si esto es así con cualquier pequeño objetivo, imagínense el trayecto de una meta mayor, de tener un sueño por el cual movernos. Lo curioso es que pareciera que cuando llegamos a cierta edad o estamos en determinado entorno esto simula detenerse. Por alguna razón (incluso con tantos gurús y coach que ahora abundan), no todo el mundo parece estar en la misma sintonía.
   Algunos figuran quedarse estancados en los propios convencionalismos o arrastrados por la innegable negatividad de su entorno. ¿Qué hace entonces la diferencia en los que pueden seguir sus sueños y los que dicen no poder? ¿Es que acaso se necesita algo especial?
    Para nuestra fortuna hay quienes se han encargado de buscar estas respuestas, no tratando de crear una receta propia, sino basándose en quienes han logrado alcanzar ese éxito personal. Pareciera que sí hay combinación de cualidades necesarias para ello:
Lo que tenemos

    Absolutamente todos, sin importar raza o credo, tenemos biológica y psicológicamente hablando, un impulso nato hacia el crecimiento y la expansión, quiere decir que de modo intrínseco tendemos a buscar niveles mayores de bienestar, como si estuviéramos dotados de alguna clase de motor que nos impulsa SIEMPRE en la búsqueda de conseguir desarrollar nuestro potencial, a querer más y mejor calidad de vida.
    Sin embargo, aunque esto se encuentre de forma natural en nuestro organismo, al mismo tiempo contamos con una capacidad de regulación, implicando que nos ajustemos al medio donde nos estamos desenvolviendo; capacidad en realidad maravillosa porque garantiza nuestra supervivencia, pero en muchas ocasiones limita nuestros alcances.
    Dicho de otro modo, contamos internamente con ese impulso para perseguir nuestro bienestar, pero si vivimos en un medio castrante, desesperanzador, desinformado y poco creativo, gastaremos nuestras fuerzas solo en sobrevivir a ese entorno… viéndolo de esta manera, el primer paso a tomar seria rodearnos de estímulos distintos, mas bien de personas que nos nutran e inspiren, de palabras positivas y motivantes, de modelos que nos inviten al crecimiento y no que menosprecien nuestras ambiciones.
Lo que necesitamos
    Cada peldaño en ese camino ascendente hacia la realización de nuestros sueños contiene ciertas condiciones, aunque queramos acelerar el tiempo o crear atajos, cada uno tiene importantes aspectos para ser cumplidos; tanto así que no podemos avanzar al siguiente peldaño sin haber vivido el primero.
    De la misma manera sucede con todos los aspectos de nuestra vida; solo a medida que vayamos cubriendo nuestras distintas necesidades, estaremos en capacidad de alcanzar nuestro máximo potencial. No podemos desear comprar una casa cuando aún contamos los centavos para comprar la comida el mes.
    Para entender esto, nos sirve la pirámide que teorizaba Maslow; en ella se organizan grupos de necesidades. La idea principal de esta organización es comprenderlas como una jerarquía ascendente, es decir, atendemos las necesidades más altas solo cuando se han satisfecho las necesidades inferiores de la pirámide.

    En otras palabras, antes de cumplir el plan hacia nuestros objetivos, debemos ocuparnos sin duda de otros elementos. Aunque queramos usar el elevador, en realidad cada etapa tiene algo que aportarnos. Solo así construimos una base sólida en donde apoyarnos; viviendo satisfactoriamente cada eslabón nos fortalecemos, capacitamos y preparamos para llegar a esa autorrealización.
Lo que somos
    El enfoque que tengamos sobre nuestra realidad marca la diferencia, pues determina la manera de enfrentar los problemas, las características de las relaciones que mantenemos y la forma de vivir las experiencias. Tres aspectos en común que parecen tener las personas exitosas.
    Aprender a asumir los problemas como situaciones temporales que tienen solución y sobre todo como entes externos: un problema no puede definirnos ni cambiarnos, seguimos siendo nosotros mismos afrontado una complejidad, que tarde o temprano tendrá solución, solo debemos dedicar tiempo a encontrarla.
    Ser capaces de centrarnos en lo verdadero y silenciar las cosas (o relaciones) superfluas. Sentirnos cómodos con nosotros mismos incluso en la soledad y mantener las relaciones sociales que verdaderamente son importantes (para nutrirnos en mutualidad); pues al final de cuentas no obtenemos placer ni sentido personal buscando posesiones materiales, de hecho son las conexiones con nuestro entorno en un medio de cooperación las que generan satisfacción.

Finalmente, dotarnos de espontaneidad, creatividad y hasta desligarnos un poco de las convenciones sociales, nos permitirán vivir nuestras experiencias de forma plena. Entregarnos de lleno a los momentos de disfrute, centrarnos en lo que sucede ahora, vivenciar profundamente esos detalles simples, los encuentros fortuitos y las sonrisas inesperadas.
    Para Maslow eran “momentos cumbre”, de pleno amor, entendimiento, felicidad, durante lo que nos sentimos más completos, vivos, conscientes del mundo, la verdad, la armonía y ese tipo de sentimientos.
    Entonces no se trata de suerte ni de ventajas individuales, pues para empezar todos contamos con una condición innata que nos impulsa a crecer; queda de nuestra parte encargarnos de construir con paciencia una buena base de necesidades satisfechas y fortalecer las actitudes que nos sirven para avanzar. Se trata de decidir querer hacerlo.
¿Quieres saber más de Maslow y su teoría?

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