Una carta a mis miedos.

Vanessa González RicoEducación, Motivación, Reflexiones0 Comments

Estimado miedo, pocas veces durante mi vida percibí que estuvieses presente, pocas veces hice conciencia de que estabas cerca de mí, porque la verdad es que estas dentro de mi como muchas de otras emociones, es extraño reconocer que una emoción como tu pueda invadir mi vida en un momento determinado al punto de paralizarme, al punto de no permitirme avanzar. Por lo que me pregunto: ¿cómo es que no te vi venir? ¿Cómo es que no me di cuenta de que estabas allí saboteando un área específica de mi vida, impidiéndome continuar en la búsqueda de este sueño? Hoy por fin te conozco, y me doy cuenta que has sido tu todo este tiempo, que me has detenido y paralizado, también reconozco que en la medida en que te identifico puedo ver cuán grande eres, cuánto has crecido y cómo has crecido. Admito con plena conciencia y responsabilidad que yo te alimenté durante mucho tiempo con pensamientos, acciones y emociones que te fortalecían. Sin embargo, ha llegado un momento crucial. El momento en el que decido tomar las riendas, hacer un stop y ser yo quien determina la consecución de lo que quiero lograr. Es un momento importante.

Es hora de desprenderme de ti. De crecer, de seguir adelante. Hoy te dejo atrás. Repetir esta frase me hace sentir poder, que tengo el control, que ahora puedo ser valiente y avanzar, conseguir una forma que permanezcas de forma equilibrada, puedes estar presente pero no tener el poder sobre mí.  He descubierto un mundo de posibilidades delante de mí, posibilidades que ahora tengo la capacidad de ver, pues he salido de esa zona donde solo tu tenías el control, la relación no era saludable, yo tenía excusas, pretextos, pensamientos y sensaciones a nivel de mi cuerpo que no permitían actuar, simplemente estaba paralizada, todo estaba en pausa mientras el mundo a mi alrededor se movía.

Ahora reconozco que esas hipótesis en las que decías que no sería capaz, que fracasaría, que sería todo un desastre han sido rechazadas por un gran conjunto de realidades que demuestran lo contrario,  reconozco que ya ese universo de dudas no son reales, actualmente todo es más claro, hoy puedo darme cuenta que si soy capaz, que tengo potencialidades, habilidades, recursos y que puedo conseguir lo que me propongo si en medio de mis planes esta la voluntad de lograrlo, el compromiso, la dedicación y la disciplina.

Así que, estimado, ya no te reconozco como una fuerza que me paraliza, al contrario me llena de coraje para seguir adelante como ya te expresé. No me queda más que desearte que te vaya muy bien allá en la nueva casa donde te instales porque en la mía dejaste de ser bienvenido y hace rato te despedí.

Con amor (a mi).

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