Una relación exitosa sin morir en la rutina

Claudia MolinaClínica, Parejas0 Comments

    Casi como dicho popular escuchamos que la costumbre y la rutina son mortales para la vida en pareja, muchas personas lo profesan pero creo que lo practican de forma equivocada.
    Cuando hablamos de lo peligrosa que puede ser la costumbre, no se trata de estar inventando situaciones extremas todo el tiempo, sino de no acostumbrarnos a llenarnos de obligaciones externas que resten tiempo a la vida íntima, o construir una rutina donde terminemos creyendo que nuestra pareja “estará siempre allí, porque allí ha estado siempre“
    Dar por sentado que la relación se mantiene sólida sin necesidad de dedicarnos a ella hace que caigamos en dos errores (bastante comunes): el primero, creer que siempre habrá pasión y apoyo simplemente porque es un matrimonio (por obligación); y segundo, pensar que para construir una buena relación solo hace falta que pasen los años.
    Estos errores nos llevan al camino del caos, si no cultivamos la pasión y el apoyo, los dos tienden a desaparecer, y si no brindamos calidad a ese tiempo, los años pueden pasar claro, pero completamente vacíos.
    Según los estudios de Gottman, necesitamos poner atención a estos dos aspectos en nuestra relación, de hecho lo menciona en sus “Reglas de oro para vivir en pareja” (ya he hablado de ellos en otra entrada:“Dos Principios para vivir en pareja”) y los describe de la siguiente manera:
Acercarte a tu pareja y dejar que te influya
    Parece lógico pensar que tiempo de compartir en pareja sobra cuando convivimos juntos, pero la realidad es que cuando sumas las responsabilidades laborales, los quehaceres domésticos, las compras al mercado, la reparación de la plomería, sin contar que luego vas agregando las tareas con los niños, los recitales, los actos y en fin, un montón de cosas extras que nos llenan de una rutina cíclica en la cual parece no quedar tiempo para entrar en intimidad.
    El punto aquí es la manera como nos dejamos envolver por estos compromisos, tal vez podamos realizar juntos todas estas jornadas pero debemos evitar caer en piloto automático para realizarlas.
   Conseguir momentos para conversar, ya sea del día, del trabajo, de las experiencias que les suceden cuando no están juntos, de las noticias, de deportes, cualquier tema fuera de los relacionados al hogar, es vital para seguirle dando vida a la pasión, al sentimiento de acompañamiento e incluso para favorecer una vida sexual satisfactoria.
    La idea es que puedas lograr un acercamiento emocional con tu pareja a través de la escucha activa, se trata de tener turnos para expresarse, opinar cuando sea necesario, ponerse de su lado en apoyo, evitar los juicios y validar tanto sus sentimientos como sus pensamientos.

   También pueden elegir actividades de ocio para realizar juntos, es realmente necesario (ULTRA NECESARIO) que más allá del trabajo, la salida con los amigos y los actos de los hijos, existan tiempos para que compartan solos y no solamente al momento de ir a la cama.
    Cuando se pierde esa conexión emocional, generalmente hay diferencias en las necesidades afectivas, encontrar qué está faltando y cuál es la perspectiva de cada uno es vital para reconectarse. (No caería mal un poco de dedicación a este punto si sientes que es tu caso)
    Sentirse valorado, escuchado y tomado en cuenta alude a nuestras necesidades prácticamente básicas como seres humanos, por lo tanto, son aspectos afectivos que deben estar satisfechos para mantenernos a gusto dentro de nuestra relación.
   Además, al expresar nuestras ideas y escuchar las de nuestra pareja intercambiamos algo que para Gottman es fundamental en la vida marital exitosa: una influencia.
   Aunque pensemos que perjudique nuestra autonomía, permitir que exista una influencia mutua, esencialmente en la toma de decisiones, en realidad está generando alianzas poderosas
    La cuestión es compartir el poder, es decir, hacer las elecciones por consenso, respetando la opinión y el sentir de cada miembro de la pareja, sobre todo en aquellas decisiones que afectarán a ambos por igual.
    Ahora bien, dejar que tu pareja te influya para tomar tus decisiones no es lo mismo que depender de tu pareja para que las tomes. Y aquí probablemente sea la diferencia de estas relaciones tradicionales. Se trata de tomar su punto de vista en cuenta y hacerle sentir que lo estás haciendo, de esta manera muestras respeto y das valor.
    Los estudios de Gottman sobre los matrimonios, sobre todo cuando revisamos toda su estructura científica son fascinantes. Para mí, la esencia de estos principios que el maravillosamente expone, es la forma de asumir la vida en pareja.

    Asumir que cuando decidimos compartir la convivencia no solamente estamos dividendo cuentas, estamos asumiendo estar dispuestos a ceder en algunos aspectos, a compartir nuestra intimidad y a acompañar en los momentos de gozo o de dolor, es percibir a nuestra pareja como un aliado y no como un rival, es formar un equipo contra las adversidades, un equipo que tiene necesidades y características distintas pero que han aprendido a complementarse, respetarse y cuidarse.
    Después de todo manual no existe, pero definitivamente una relación necesita ser cultivada.

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