Y tu ¿Sabes cuándo y cómo llorar?

Jose Daniel AguilarClínica, Destacados, Educación0 Comments

En nuestra cultura occidental, el acto de llorar, el llanto, el sollozo, suspiros o lamentos, son socialmente permitido para un sector de la población mientras que para el otro, muchas veces, es señalado como prohibido o negado. La cultura latina, que conserva grandes rasgos y tintes de machismo y encierra en los meta mensajes del lenguaje social que: “llorar es de niñas” (como si las niñas son las únicas que lloran), y que el llanto es signo de debilidad y flaqueza (como si fuera “malo” llorar).

Aunque en las últimas décadas este mensaje ha ido tornándose más permisivo para múltiples sectores de la población, aún se conserva un reticente mensaje que cala en múltiples niveles en la salud mental de la sociedad.

Como muestra de ello es el hecho de que la “dolencia mental” como la depresión, ansiedad o bipolaridad, sea tomada como debilidad y muchas veces sea estigmatizada trayendo como consecuencia que estos pacientes sean apartados de la sociedad y del mundo.

Esta forma de “censura” de la “debilidad”, trae como consecuencia la aparición de nuevas presentaciones de enfermedad mental como lo son las depresiones enmascaradas.

Para iniciar, las depresiones, son alteraciones del estado de ánimo que se caracterizan por: la presencia de ánimo triste todos los días, la mayor parte del día; disminución de la energía para hacer las cosas y, a su vez, desinterés en las cosas que antes se disfrutaban; dificultad para concentrarse y tomar decisiones; alteraciones de los hábitos del sueño y de la alimentación, entre otros síntomas.

Pero cuando hablamos de depresiones enmascaradas, nos referimos a la aparición de otro tipo de síntomas que ocultan la depresión original. Estos síntomas suelen ser de tipo somáticos y afectan o involucran a varios sistemas (cardiovascular, gastrointestinal, genitounrinario, nervioso, etc.) y son referidos como síntomas difusos, pero que generaban un malestar general.

Según Collazo, Megale & Soria (2005), estos síntomas (somáticos) suelen cubrir, enmascarar u ocultar los verdaderos síntomas que son los afectivos o depresivos. Así, una persona está deprimida no suele “saber” que está deprimida y por lo tanto no muestra la depresión de entrada, sino que busca ayuda por diversos malestares, como pueden ser: dolores de espalda poco específicos, dolores de cabeza esporádicos, malestar gástrico, náuseas esporádicas, entre otros.

Es muy importante resaltar que dichos síntomas no se relacionan directamente con una enfermedad física de base, sino que por más que el médico o especialista busque, no encuentra una causa médica directa de dicho malestar. En otras palabras, son personas que fisiológicamente se encuentran muy bien, pero que psicológicamente refieren presencia de malestares y dolencias (esto se tiene que diferenciar de la hipocondría donde la persona cree o está segura de padecer una enfermedad grave o incurable aunque no tenga síntomas).

Retomando, las personas que sufren de depresiones enmascaradas, suelen visitar a muchos médicos y especialistas buscando una solución a una enfermedad física que muchas veces no existe, por esto, suelen gastar grandes cantidades de dinero y tiempo, además de que esto representan gran monto de sufrimiento para las personas.

Al intentar comprender qué sucede con estos sujetos que están deprimidos pero que aparentemente “no lo saben”; muchos investigadores empezaron a notar que la mayoría de estos pacientes presentaban un conjunto de características muy similares, y entre una de ellas se señaló a la Alexitimia como posible vinculación etiológica.

La Alexitimia fue una idea originalmente introducida por Sifneos (1973), para señalar la “ausencia de palabras para expresar, identificar y describir emociones” (Composición: A= sin, Lexi= lectura, Timia= emociones).

Este estado es considerado una alteración o afección de la capacidad del sujeto para identificar sus propios estados emociones (y los del otro); de esta manera, las personas con alexitimia muestran gran dificultad para comprender, comunicar y actuar de acuerdo a sus emociones.

Estas personas pueden experimentar múltiples emociones pero no logran identificarlas plenamente, siendo este el centro de su sufrimiento; por esta razón, aunque estén deprimidos, no saben que están deprimidos; esto es un problema, porque pueden ser ignorados o poco comprendidos por los especialistas de la salud.

La Alextimia no es una categoría diagnostica en psiquiatría, sino más bien como un rasgo de funcionamiento de la personalidad, son personas entonces que tienen un pensamiento operativo, practico y poco fantasioso, asociando muchos de sus malestares con el cuerpo, sin efectuar otras representaciones psíquicas.

Según Lane y Scwartz (1987), las personas con este rasgo presentan un bajo nivel de vivencias emocionales diferenciadas e integradas. Las emociones son vividas como ensordecedoras, angustiantes y muchas veces con correlatos físicos y fisiológicos, así por ejemplo, en vez de decir “estoy asustado”,  señalan: “¿porque me sudan las manos?”, “estoy emocionado” – “siento taquicardia”, “estoy triste” – “se me salen las lágrimas y no sé porque”.

Siguiendo esta línea de ideas, muchas personas con depresión, quizás no saben que están deprimidas y muchas veces no saben cómo manejar o simbolizar sus estados afectivos. El tratamiento entonces está dirigido a crear un mayor nivel de conciencia de las emociones, para desarrollar mejores habilidades para distinguir e integrar múltiples experiencias emocionales y contenidos psicológicos; es decir, está dirigido a proporcionar a la persona la capacidad de definir cuándo y cómo llorar.

“No hay mayor causa de llanto que no poder llorar”.

Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.

 

Referencias:

  1. Collazo, Megale y Soria, (2005). El dolor de la depresión. http://www.goodreads.com/book/show/10616755-el-dolor-de-la-depresi-n
  2. Escala de Personalidad de Schalling-Sifneos (SSPS) (Sifneos, 1973), que está diseñado como examen auto-aplicado de 20 items.
  3. Lane y Scwartz (1987). Levels of emotional awareness: a cognitive-developmental theory and its application to psychopathology.  Apr;144(4):542.

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